Segundo tiempo. 88 minutos de partido. Argentina se estaba quedando afuera del Mundial de Corea-Japón 2002 tras una actuación copera que no había sido la esperada. Minuto 88, la Selección nacional empataba contra Suecia 1 a 1 y necesitaba una victoria. Y Juan Sebastián Verón tiene en los pies un tiro libre que, a esa altura, es oro.

La jugada ya es conocida y fue repetida una y mil veces, cada vez que se recuerda aquel Mundial de 2002. Ese que había despertado tantas esperanzas ya que la Argentina, dirigida por Marcelo Bielsa, llegaba como candidata. Había hecho unas Eliminatorias impecables y Corea-Japón esperaba verlo llegar lejos. Pero se frustró rápido ese sueño, tras ganarle el primer partido a Nigeria, perder en el segundo contra Inglaterra y necesitar sí o sí un triunfo contra Suecia que finalmente no se consiguió.

La jugada de ese tiro libre de Juan Sebastián Verón a los 88 minutos es ya conocida, pero lo que ahora salió a la luz fue el destinatario de ese gesto que el futbolista hace previo a tirar el centro al área. En ese momento, el ahora dirigente de Estudiantes se hizo cargo de la pelota parada y, luego de acomodar el balón, mira hacia un costado y estira la mano, palma extendida y hacia abajo, pidiendo calma. ¿A quién le hablaba?

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Ahora se conoció: el destinatario era el DT argentino, Marcelo Bielsa. Es que en medio de la efervescencia por una de las últimas oportunidades de ganar el encuentro, el banco de suplentes saltaba dando aliento e indicaciones a los futbolistas albicelestes del campo de juego. Uno de ellos era Bielsa.

En el video ahora difundido se lo ve al árbitro pidiendo calma y obligando al plantel argentino a sentarse en el banco de suplentes. Verón tomó la pelota para ejecutar sobre el costado derecho y antes de cobrar la falta, recibió una indicación de su técnico. Marcelo Bielsa le dijo: "Seba, que no quede corta”.

Hasta ahora, solamente se había visto en pantalla a Verón agitando su mano derecha con la palma para abajo para pedir calma, ademán que generó repudio de muchos hinchas que entendían que había que apurar la acción para intentar conseguir el triunfo. Finalmente el centro es cortado por un defensor sueco en el primer palo para generar el lamento de Marcelo Bielsa: “¡Que no quede corta, Seba!”, fijo para sí mismo.

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