Hasta el momento la estrella de las redes había sido Mateo Messi, el hijo de Lionel que con sus travesuras y habilidades con o sin la pelota había ganado seguidores, aplausos y clics alrededor del mundo.

Antonella Rocuzzo, la esposa del actual mejor jugador de fútbol del mundo, ha sido cómplice en esto de propalar estas travesuras de su segundo hijo, que parece tener proyecciones de futbolista pero también una alta dosis de histrionismo.

Ahora es el turno del más pequeño, Ciro, al que se encargó de mostrarlo a pura carcajada junto con su padre, en un juego tan sencillo que tiene como único elemento una pequeña botella plástica con agua.

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El jugador del Barcelona, de entrecasa y sentado en el piso, se desafía con el menor de sus herederos a ver quién toma más rápido esa botella que antes lanza al aire para que dé un par de vueltas y caiga parada.

A veces gana él, y a veces Ciro, que ante cualquiera de las dos situaciones responde de la misma manera: con una sonrisa contagiosa.

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