Este domingo se celebraron en Alemania las elecciones federales por las cuales 60 millones de votantes eligen a las personas y los partidos que formarán el Bundestag, es decir, el Parlamento.

Estas elecciones marcan un suceso histórico ya que mediante ellas se determinará quién será el sucesor de Angela Merkel luego de 16 años como canciller.

En Alemania, la figura de máximo poder político es la del canciller, que es Jefe de Gobierno. Sin embargo, también hay un presidente, que es Jefe de Estado. El actual presidente es Frank-Walter Steinmeier, que ocupa el cargo desde marzo del 2017.

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Cómo funciona el complicado sistema de elecciones

El sistema electoral en Alemania no es nada sencillo y lo que es necesario aclarar es que los alemanes no eligen de manera directa al canciller. La gente decide quiénes serán los miembros del Bundestag, y serán ellos los que, luego, definirán quién ocupará el máximo cargo de gobierno.

En las elecciones, los votantes tienen que emitir dos votos en conjunto: en el primero eligen a un candidato por la circunscripción - es decir, distrito electoral- en la que votan. Los ganadores de los 299 distritos ya tienen un escaño asegurado en el Parlamento. El segundo voto, que va en la misma boleta, es seleccionando un partido político.

Este segundo voto determina el porcentaje global de cada partido en el Bundestag. Para entrar en él, un partido necesita obtener al menos el 5% de los votos de esta segunda casilla o, al menos, tres bancas aseguradas obtenidas con la primera.

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Este sistema hace que el reparto de los escaños parlamentarios sea complicado, ya que un mismo partido puede obtener más escaños mediante el primer voto que los que el porcentaje del segundo le otorga. En caso de que eso suceda, el partido puede quedarse con esos asientos de más y para compensar con los partidos más pequeños, existen escaños extra de compensación, lo que hace que el Parlamento pueda agrandarse cada vez que hay elecciones.

Sólo en las últimas elecciones pasó de tener 598 escaños a tener 709.

Luego de que los asientos del Bundestag estén otorgados, los partidos que sean parte deberán buscar alianzas entre sí y construir mayorías. Será la mayoría de diputados más sólida que se conforme la que elegirá al o a la canciller.

Los resultados: ¿Podrían cambiar el rumbo de Europa?

Los resultados oficiales dan como vencedor por un estrecho margen a Olaf Scholz, el candidato a canciller del Partido Socialdemócrata Aleman (SPD).

Scholz, ha destacado el "gran éxito" obtenido por su partido en las elecciones federales de este domingo y ha apostado por un "cambio en el gobierno".

En su cuenta de Twitter, Scholz agradeció a las personas que le brindaron su voto y que esperarán los resultados definitivos para luego ponerse "manos a la obra". "Pragmatismo, confianza y unidad es lo que seguirá mostrando este partido en el futuro", agregó.

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El SPD podría formar distintas coaliciones en el Bundestag para que su candidato sea el próximo canciller. Una de ellas es con Los Verdes, luego de que Scholz asegurara que sin “ninguna duda”, el partido ecologista es su opción predilecta.

A esta primera coalición podría unirse el partido Die Linke, en caso de que el SPD y Los Verdes no consigan la mayoría necesaria en el Bundestag. Sin embargo, la unión con Die Linke podría traer complicaciones ya que aún suele asociarse al partido con Alemania del Este y mantiene posiciones polémicas con respecto a la política internacional, entre ellas, el pedido de separación de la OTAN.

Otro tercer socio podría ser el Partido Democrático Libre (FDP), pero también es improbable que los liberales acepten formar una coalición que eleve al Gobierno a otros dos partidos. Incluso, negociaciones iniciadas en el pasado fueron infructuosas.

Por último, la coalición más fuerte que podría formarse sería entre los socialdemócratas del SPD, los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y Los Verdes. De formarse esta alianza, los tres partidos principales de Alemania formarían un gobierno que alcanzaría una mayoría absoluta más que consolidada.

Está claro que Alemania, como principal potencia del continente, juega un papel preponderante, no sólo en la Unión Europea, sino en toda la región y en la política internacional en general. La figura de Angela Merkel se estableció como una de las máximas autoridades de Europa y la política alemana funcionó muchas veces como termómetro para el resto de los miembros de la UE.

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Con este histórico cambio de gobierno, los alemanes podrían no sólo estar cambiando el destino de Alemania y su posición sobre los temas mundiales, sino que podrían ser influyentes en las políticas de países vecinos y modificar las relaciones estratégicas de la región, como por ejemplo, con Rusia.

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