Por Hugo Ferrer

Los Pumas, siempre protagonistas y solidarios. El miércoles 14 participaron de la cena anual de la FUAR, Fundación de la Unión Argentina de Rugby, que asiste y se ocupa de los jugadores que sufrieron lesiones graves. Desde el 10 de agosto de 2015 los ayuda mensualmente: asumió un compromiso de por vida con la entrega de sillas de ruedas, muletas, andadores, equipamiento ortopédico. O sea, todo lo necesario para mejorar su calidad de vida.

El Espacio Márquez en el Hipódromo de San Isidro reunió a casi 1.000 invitados. Fue una noche de reencuentros y de mucha emoción. Todos juntos: los cracks de ahora, las glorias de ayer, dirigentes de las diversas Uniones del país, socios e integrantes de la FUAR, amigos, familiares, invitados especiales y los sponsors.

“La FUAR sale a la cancha con los Pumas” fue el lema de la cena. Jorge Allen (presidente de la FUAR), Gabriel Travaglini (presidente de la UAR), Juan Pablo Bello (asesor consejero en la UAR y de la FUAR) e Ignacio Rizzi (Gerente General) dieron con sus palabras el marco al valor de ser solidarios, de involucrarse en la ayuda a la Fundación, la importancia del rugby y la contención a los ex jugadores y familiares. “Brindar un recuerdo imborrable a los lesionados y familiares, con su nombre y club en una camiseta de Los Pumas, dando el ejemplo con una acción solidaria inédita.”

Los Pumas dirigidos por Michael Cheika posaron con los ex jugadores que están en sillas de ruedas. No fue sólo una foto, un video. Fue más que un gesto solidario.

Luego, ubicados en las distintas mesas, compartieron la cena. Fotos, anécdotas, firma de camisetas, abrazos y voces de aliento para el partido y el agradecimiento por estar ahí. “¡Vamos Pumas!”.

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Julián Weich junto a Ramiro “Zuca” Conti realizaron la conducción del evento. Lideraron la subasta de cuatro camisetas autografiadas. Se recaudaron 2.440.000 de pesos. Una de las sorpresas fue cuando se presentó el diseño de los números de la indumentaria que Los Pumas usaron contra el equipo sudafricano. Julián, acostumbrado a los climas emotivos y saber manejarlos, se vio conmovido como nunca cuando llegó el momento del homenaje a Pablo Fernández. El jugador de Sporting de Mar del Plata quedó cuadripléjico tras un golpe en un partido el sábado 28 de agosto 2004 (fue ese mismo día que las selecciones de fútbol y básquet obtuvieron las Medallas de Oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, cuando el mundo vio a Carlos Tévez y Emanuel Ginóbili con las coronas de laureles). Una lesión en la tercera vértebra cervical fue determinante. Sólo podía mover la cabeza. Murió el domingo pasado, el 11 de septiembre. Tenía 38 años. Llegó a recibirse de Diseñador Gráfico y cumplió su sueño: también se lucían sus trabajos en la FUAR. Todo el mundo del rugby pudo ver lo que hacía. Tenía su propia agencia de diseño junto a su socia Marcela De Luca. Hasta el día anterior, el sábado 10, tuvo la última charla con el equipo de la FUAR para definir la gráfica final que se pudo ver en la cena cuatro días después. Y el destino quiso, además, que justo una semana posterior, en el partido de Los Pumas en Avellaneda, su nombre y figura sea más enorme todavía. El club, su club, tampoco lo olvida: “ Supo afrontar con entereza y buen ánimo su situación tan difícil. Nunca dejó de ir por más. Por adaptarse, por estudiar, por saber, por mejorar, por ser más amigo de sus afectos, por difundir entre los jóvenes su experiencia vital”. Así, fue protagonista en una conferencia TEDx. Muchos recuerdan su frase indeleble: “Lo imposible está en la mente de los cómodos”.

Durante la cena, la exhibición de un video con su historia puso al salón casi en silencio. Escucharlo, verlo, fue conmovedor. Cada una de sus palabras tuvo más valor desde su silla de ruedas adaptada y con la aplicación de la tecnología para que pueda comunicarse y trabajar.

En su memoria, su madre María del Luján recibió el reconocimiento #eljuegosigue 2022. Viajó desde Mar del Plata con su otro hijo, Juan Martín. En el escenario también estuvieron su socia Marcela De Luca, el dirigente Juan Pablo Bello e Ignacio Rizzi, otro emblema del rugby y de la FUAR. También es un ejemplo. Desde su silla de ruedas le habló y le agradeció por estar presente a esa madre que con gran fortaleza no dejaba de escuchar el aplauso de todos. Ella no quería hablar.

“¿Qué te hace estar acá hoy? Porque es un acto de valentía, de generosidad, de solidaridad. Me intriga, por eso te lo pregunto”, le dijo Julián Weich. Y Luján habló. “Pablo me hubiera pedido que viniera. Yo no iba a venir, pero todos me dijeron que tenía que estar en representación de él. “El Gordo” estará contento que estamos todos reunidos. Mirá lo que le llevo … Sigamos viviendo.” De nuevo aplausos. Luján, se quebró en un llanto, con su mano derecha se tapó los ojos y con la izquierda sostenía la plaqueta. Mientras, Julián la abrazaba y le daba un beso, como luego hicieron los demás.

Como la definió con acierto Andrea Romero, de Comunicación y Fundraising de la FUAR, “Luján es la mamá FUAR”.

Todos sintieron que Pablo estaba ahí arriba, presente. Los miraba desde la imagen que se proyectaba en la pantalla de fondo.

Luján y Juan Martín, madre y hermano, volvieron a la mesa 77. Más aplausos y más saludos. Emocionados, hablaron con Canal 10, que nunca dejó de estar junto a la familia desde que comenzó la historia de su hijo. Luján agradeció a todos. “Un gran beso a Mar del Plata, que nos ha acompañado siempre, a toda la gente. Todo el mundo nos ayudó. Fue muy conmovedor cómo nos acompañó en este difícil momento. Cuando subí al escenario, a pesar de que estaba llorando, me sentí tranquila, muy tranquila porque pensé que me habían puesto unas manos en los hombros”. Ella sintió que Pablo le decía: “Adelante mamá, seguí luchando”. Por eso, Luján no tiene dudas: “Voy a seguir luchando.” La conmovió también el aplauso especial. “Divinos Los Pumas.” Juan Martín también se mostró “muy agradecido con la Fundación. Vinimos a recibir este premio y homenaje.”

Luján dejó una frase para recordar siempre: “No lo olviden a Pablo. Va a ser inmortal Pablo para Mar del Plata.”

Nadie lo va a olvidar. Canal 10, tampoco.

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TODO POR ELLOS

El mundo del rugby es clave en la ayuda de la FUAR a los lesionados graves. Cada nombre y apellido y el nombre del club generan un compromiso mayor con cada uno de ellos: Manolo Arce, CUBA; José Salvador Basile, Coipu Rugby Club; Nicolás Becerra, Universitario de Rosario; Jerónimo Bello, SIC; Iñaki Benítez Cruz, Deportiva Francesa; Luis Benítez, Cardenal Stepinac; Federico Bocelli, Tala Rugby; Guillermo Bustamante, Taborin Rugby Club; Rodrigo Cortés, Curupaytí; Orlando Domínguez, Universitario de Salta; Joaquín Draghi, Estudiantes de Olavarría; Diego Elías, Universitario de Tucumán; Mariano Figueroa Bunge, CASI; Diego Florentín, Nacional de Bahía Blanca; Juan Gastaldi, CASI; Pablo Havran, Cotton Rugby Club; Ignacio Maeder, Duendes Rugby Club; Francisco Maggio, SIC; Juan Mansilla, Hindú; Juan Manuel Marchetto, Club de Rugby Yaguá Pitá; Alejandro Marini, Sociedad Sportiva de Bahía Blanca; Pedro Mihalyfy, Lomas Athletic; Franco Minotto Gómez, Marista Rugby Club; Marcelo Montalbetti, Esparta Rugby Club; Aldo Monti, SIC; César Navarro, Los Dogos; Alexis Padovani, CASI; Fernando Pantín Colombo, La Plata; Pablo Pared, Sixty Rugby Club; Lucas Pierazzoli, Hurling Rugby Club; Martín Piñeiro, Curupaytí; Diego Raposo, Palermo Bajo; Ignacio Rizzi, SIC; José Rocha, SIC; Matías Sánchez, Centro Naval; Ramón Pedro Soques, Carcarañá; Ignacio Spontón, La Salle Jobson; Adrián Ugliarolo,, Campana; José Luis Veiga, Universitario de Bahía Blanca.

Pese a todo, saben que “El juego sigue”.

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