"No tengo noticias de muerte por perforaciones derivadas de problemas endoscópicos", contó el doctor Ernesto Da Ruos, perito de parte de la familia Peréz Volpin. En lineas generales, el porcentaje de mortalidad es de 0.01, muy bajo.

El conocido gastroenterólogo, ex titular del Hospital de Clínicas, fue cauto para no quebrar el secreto de sumario que pesa sobre la causa. Y agregó que el único resultado concluyente hasta ahora de la autopsia es que la periodista falleció.

Consultado sobre si existen casos de perforaciones realizadas durante una endoscopía en las que se salva el paciente, opinó que "no es necesariamente mortal". Y que depende de qué tipo de perforación sea, el tamaño, el lugar donde se produce y varios otros factores. "Hay grandes perforaciones que se pueden subyugar y otras más pequeñas que no", indicó.

Reiteró que es muy raro que un endoscopio pueda producir perforaciones. "Tiene que haber algún cuadro previo, tocar algo muy frágil, una imprudencia o muy mala suerte", señaló Da Ruos.

¿Se puede romper un endoscopio? Para el médico es muy difícil, salvo que lo utilice un endoscopista que no sabe operarlo.

Recién cuando esté concluida la anatomía patológica, el 16 de febrero, se podrá confirmar lo que observaron los peritos el día de ayer.

Respecto de la anestesia utilizada en el procedimiento, explicó que se trata más bien de una sedación muy corta, y que la droga que se utiliza es el propofol, que sale del organismo muy rápidamente.

"Esto se hizo en un lugar apropiado con todas las reglas, estaba en un sanatorio, a lo mejor no hubo tiempo debido a la dureza del cuadro", concluyó.

Fuente: La Nación.

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