El país asiático Sri Lanka, limítrofe con India, vive desde hace meses una de las peores crisis socioeconómicas de su historia y en los últimos días se vieron masivas protestas para presionar al presidente, Gotabaya Rajapaksa, quien abandonó el país este miércoles por la mañana en un avión militar que tenía las Islas Maldivas como destino.

De hecho, los manifestantes habían llegado hasta las inmediaciones de su residencia y lo habían desalojado, haciendo uso de las instalaciones y hasta durmiendo en su propia cama.

El dirigente de 73 años había prometido dimitir e intentó dejar la nación el pasado martes pero no lo logró. Incluso se especulaba con una huida en un barco patrulla, ya que utilizó un buque de la marina para salir el pasado sábado del palacio presidencial que estaba asediado por los manifestantes.

El lunes había sido trasladado en helicóptero al aeropuerto, pero le fue negado el acceso a la sala VIP para sellar su pasaporte. Rajapaksa aún no había dimitido y había prometido hacerlo este miércoles para lograr una "transición pacífica del poder". Esa noche la pasó junto a su esposa en una base militar cercana al aeropuerto, luego de perder cuatro vuelos que los podrían haber llevado a los Emiratos Árabes Unidos.

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Finalmente, este miércoles 13 de julio finalmente despegó del aeropuerto internacional de Colombo en una aeronave tipo Antonov-32 junto a su esposa y un guardaespaldas.

Un funcionario de inmigración dijo a la agencia de noticias AFP que "se les selló el pasaporte y embarcaron en un vuelo especial operado por la fuerza aérea". También indicaron que el avión permaneció demorado durante más de una hora en la pista del aeropuerto esperando que llegara una autorización par aterrizar en las Maldivas.

El hermano menor del ya ex presidente, Basil, también dimitió a su cargo en el Ministerio de Economía en abril y vivió una situación similar con los agentes de inmigración, que no lo dejaron ingresar a un vuelo hacia Dubái. También intentó otras alternativas, pero sus esfuerzos fueron frustrados en varias oportunidades por el malestar popular contra el Gobierno que generó la crisis.

Al huir de urgencia por la ola de manifestantes del palacio presidencial, tanto el mandatario como su familia se vieron obligados a dejar atrás documentos importantes, tales como pasaportes, lo que complicó sus escapadas, incluso a Basil, que también tiene la nacionalidad estadounidense.

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En una maleta llena de documentos además dejaron 17,85 millones de rupias en efectivo, equivalentes a unos 49.000 euros, que ahora están custodiadas bajo precinto.

El primer ministro Ranil Wickremensinghe sería nombrado automáticamente presidente en funciones hasta que el Parlamento consigne un sustituto hasta noviembre del 2024, cuando terminaba el actual mandato.

Sin embargo, el primer ministro no está exento de cuestionamientos por parte de los manifestantes, que ya llevan más de tres meses de acampe en frente de la Secretaría Presidencial exigiendo la renuncia del presidente por la inédita crisis económica que está atravesando Sri Lanka.

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