Los tomadores de créditos UVA, la última herramienta que se presentó en el mercado para que las familias puedan acceder a una vivienda, viven tiempos de complicaciones. El índice inflacionario en alza durante los últimos años los expone hoy a cuotas que como mínimo duplican y casi triplican las que pagaban hace tres años y la deuda de capital, lejos de reducirse, se incrementa.

El efecto inmediato de estas condiciones fue una virtual paralización del mercado. Las líneas que ofrecen los bancos para préstamos inmobiliarios apenas si reciben consultas, mientras el gobierno acaba de lanzar una nueva versión de los créditos Procrear que fueron sensación durante la gestión anterior.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) confirma que las cuotas en los últimos tres años aumentaron un 147%. Toma como referencia un préstamo UVA tomado en 2016 en Banco Nación a 20 años por una suma apenas superior al millón de pesos y con tasa anual de 3,5%. De una cuota de 6153 pesos en mayo de 2016 se llega a una de 15212 en mayo último.

Ahora la expectativa está puesta en algún tipo de intervención oficial que empiece a ordenar y ajustar condiciones más a medida de quienes se han endeudado y a esta altura comprometen un porcentaje mucho más alto de sus salarios para cumplir con cuotas que se dispararon muy por encima del ritmo de mejoras en los sueldos.

El propio defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, acaba de exigir a las autoridades nacionales una “solución equitativa” para los usuarios de créditos UVA dado que la inflación golpeo duro sobre las cuotas que hoy representan hasta la mitad de los ingresos de un trabajador o grupo familiar. El compromiso original era que no debía superar el 25/30% de ese presupuesto.

“La política inflacionaria del gobierno puso en jaque las economías familiares, que hoy ven profundamente afectada la capacidad adquisitiva de sus ingresos, realizando sacrificios mes a mes para sostener el sueño de la casa propia”, dijo Lorenzino.

Frente a una inflación de 55,8% en los últimos 12 meses, los salarios registraron un incremento del 36,7%. Pérdida de poder adquisitiva absoluta para los trabajadores, complicados ahora par a responder al pago de créditos hipotecarios.

Federico Wahlberg, miembro de la agrupación Hipotecados UVA a nivel nacional, reclamó una ley de emergencia que incluya un período de gracia para los deudores hoy desempleados y un cambio de sistema que atienda en particular el incremento de los salarios. “Eso más que la inflación”, insistió.

Casos testigos presentados por el especialista en finanzas Christian Buteler indican que por un crédito hipotecario UVA de $1 millón a responder en 240 meses la cuota pasó de $7.915 en marzo de 2016 a $20.887 en junio de 2019. Y el capital adeudado creció a 2,4 millones. Por un préstamo hipotecario tradicional por similar monto se abonaba entonces una primera cuota de $12.435 en marzo de 2016 que hoy llega a $20.426. La variante más notoria es en capital: se reduce de un millón a 965000 pesos.

Uno de los pedidos de los usuarios de créditos UVA es que el índice de indexación tenga un tope anual, ya que la carrera entre inflación y salarios ha sido más que desigual en los últimos tiempos. Congelar cuotas es una variante, quizás por un año.

El sistema de créditos UVA consiste en sumas fijas que otorgan los bancos a tasa fija, ajustable por el índice CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) donde quedan incluidos el índice de precios al consumidor. El resultado se expresa en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA). Ese indicador nació a un valor de 14,05. Tres años después es de 38,23.

Una opción que tienen los usuarios es extender el plazo de pago y así reducir el impacto de la cuota mensual. Según fuentes de los bancos, hasta el momento prefieren hacer el sacrificio, resignar calidad de vida y pagar la cuota al día.

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