A los 37 años, Walter Erviti decidió jugar en Alvarado para vivir emociones como las de este domingo. En su debut en el “Torito”, el club que lleva tatuado en la piel, el mediocampista convirtió el gol de la victoria sobre Villa Mitre, que representó un desahogo tras el empate inicial y le devolvió la ilusión a su gente, que hace rato que espera por el ascenso a la Primera B Nacional.

“Primero tengo la alegría de la victoria. Necesitábamos ganar, estamos en un certamen cortito y necesitamos sumar de tres en nuestra casa”, dijo Erviti, tras el trabajado 1 a 0 ante los bahienses. “Quizás el juego no fue lo que deseábamos, pero ganamos y tenemos que seguir creciendo”, reconoció.

Erviti jugó liberado, en de tres cuartos de cancha hacia adelante y, en el primer partido, demostró que pisará el área rival. Además, deleitó a la gente con pisadas de su sello. “Yo estoy muy agradecido al entrenador y a mis compañeros que me hacen sentir cómodo en el día a día y me hacen fácil la adaptación. Ganar es importante para seguir trabajando. Tenemos mucho que mejorar, porque nuestro deseo es seguir siendo competitivos”, explicó.

El jugador surgido en Talleres de esta ciudad remarcó que “estoy muy feliz, para mí es un momento importante en mi carrera. Vestir la camiseta de este club te genera una gran responsabilidad”. Asimismo, aunque mesurado, dejó en claro que quiere el ascenso. “Tengo la misma ilusión que un hincha de poder ascender, pero también tengo la responsabilidad de tener los pies sobre la tierra, porque es muy difícil y muchos equipos tienen el mismo objetivo”.

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