"Profe, tengo que hacer arreglos en mi casa, ¿cuánto podría costar?". Esa pregunta de una estudiante marcó un antes y un después para Ernesto Foresi, profesor de la Escuela Técnica N°2. Al visitar el lugar donde vivía la adolescente junto a su mamá, que no tenía un ingreso fijo, comprendió la situación habitacional de muchos marplatenses. Y a partir de ese día empezó a ayudar a quienes necesitan levantar paredes o reparar sus casas afectadas por inclemencias meteorológicas o estructurales.

En los últimos días supo que se venían largas jornadas de trabajo: ayudará a las familias que perdieron sus hogares tras dos duros incendios, uno en el barrio Estación Camet y otro en Las Dalias. Ya está en contacto y les brindó una luz de esperanza en medio de la oscuridad que genera haberlo perdido todo.

Foresi tiene 43 años, es marplatense y da clases en la Escuela Técnica N°2, donde enseña herrería, carpintería, electricidad, hormigón y física. Además de ser maestro mayor de obra, se recibió de licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de Macerata, Italia, y trabajó en Desarrollo Social durante seis años, desde donde gestionaba microcréditos y ayuda a economías depresivas.

La obra me conecta con las raíces de mi familia italiana. Y la pata profesional la sigo manteniendo. Son cosas que se complementan muy bien”, remarca a Ahora Mar del Plata.

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Construir calidad de vida

En 2019 una alumna de la escuela que vivía en el barrio Félix U Camet le pidió un presupuesto para arreglar la casa. Cuando conoció el lugar y la familia de la joven, compuesta por su mamá y su hermana, que vivían en un lugar precario y sin un salario fijo, le propuso a la adolescente enseñarle a levantar paredes. Hablaron con los compañeros del curso y en tres meses hicieron una casa con baño, desagües, gas, electricidad y techos nuevos.

A partir de esa experiencia, otros chicos comenzaron a compartir sus realidades. “Vino un alumno cuyo papá tenía una enfermedad terminal y le entraba lluvia por los techos. Tras el trabajo, en los últimos días de vida, el hombre pudo estar con su familia bajo un techo seguro”, recuerda Foresi, que realiza su labor con un grupo de trabajadores de su pequeña constructora.

De todas esas intervenciones, hay una que define como la que “más le llenó el alma”.El año pasado viajamos al Bolsón tras los incendios. Fuimos en Semana Santa con un equipo de la constructora. Una empresa del Puerto nos proveyó el combustible para el viaje, juntamos 170 herramientas y nos fuimos a trabajar. Nunca me imaginé lo que nos íbamos a encontrar. Fue durísimo, nunca viví una cosa así”, confiesa.

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Las intervenciones que realiza suelen evidenciar un “déficit constructivo”. Por ejemplo, “el 99% de los incendios se debe a malas regulaciones”. “Hay departamentos del centro que no tienen ni térmica, solo tapones. O usan cables de tela. También hay gente que para calefaccionar quema palets, que tienen mucha resina y genera combustión”, explica.

Una cadena solidaria

Muchas veces comenta en el aula que hay que realizar una intervención para una obra y sus propios alumnos se anotan voluntariamente para ayudar. Y suma a quienes quieran aprender el oficio: les enseña y luego participan delas jornadas solidarias.

Sus ganas de ayudar son tan grandes que comenzó los trámites para iniciar una ONG ante la recomendación de un amigo. “Soy muy agradecido, me han ayudado mucho en mi vida profesional, cuando viví y estudié en Europa. Por eso trato de devolver un poco de lo que se me ha dado”, remarca.

“Hay muchísimo para hacer, siempre trabajamos de boca en boca y le damos prioridad a casos puntuales, como un techo volado o una casa afectada por un incendio”, explica Foresi. Cuando llegan al lugar, conocen a la familia y preguntan cuál es su sustento económico, porque su labor es ciento por ciento solidaria. “Nos pasó que nos llamó gente que necesitaba hacer unos arreglos y cuando fuimos vimos que era un comercio y ellos podían pagarlo”, señala.

Estos trabajos son posibles gracias a la donación de otros vecinos. “Trabajamos con lo que se consigue. Las casas de materiales de construcción se suman sin problemas, saben a dónde van a parar los materiales que donan. También contamos con ayuda de casas de electrodomésticos, que hacen todo de forma desinteresada y anónima”, resalta.

“Los marplatenses somos hijos de inmigrantes y será por eso que la solidaridad en la ciudad está a flor de piel”, afirma el docente. También destaca la empatía. Pero aclara que no quiere suplir espacios del Estado, y apunta: “Falta educación e información más concreta, que la gente tenga acceso a capacitaciones en su barrio y no tenga que trasladarse desde el barrio Hipódromo al centro. Hay mucho para hacer. Yo me puedo acoplar y acompañar, es una forma de devolver todo lo que recibí”.

Quienes tengan materiales para colaborar o quieran sumar sus conocimientos para las obras solidarias, pueden contactarse al 2235126595.

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