Mauricio Gómez se encontraba en la calle cuando Yonatan Maurette, el cabo del Ejército, atropelló a Nahuel Barragán y lo arrastró diez cuadras bajo su auto. Él circulaba con su bicicleta por la avenida Colón y vio cuando Barragán y su amigo, Diego Parisotti, cayeron de la moto. Enseguida se acercó para ayudarlos, hasta que fue arrollado por el Peugeot 206 junto con el joven que falleció.

“Vi que se cayeron y di la vuelta para preguntarles cómo estaban. Los dos se estaban levantando, estaban conscientes. De golpe, apareció este auto. A mí me levantó; le rompí el capot y el parabrisas, pero gracias a Dios estoy bien, son sólo unos golpes”, relató Gómez. “Diego empezó a gritar el nombre de su amigo, que no lo veíamos. Yo pensaba que capaz estaba adelante, que se lo llevó en el capot. Cuando llegó la policía me llevaron al hospital”, recordó.

Para el ciclista “es imposible” que Maurette “no se haya dado cuenta” del siniestro que protagonizó. “Yo le caí en el parabrisas y quedó todo roto. Él se fue con el auto chocado cuando lo estacionó en su casa”, agregó.

Gómez reveló que se volvió a su casa y se enteró del desenlace cerca del mediodía, cuando lo fueron a buscar para que declarara por el hecho.

“Me da pena la familia. Hoy fui al cementerio para acompañarlos y les dije que estoy a su disposición. Vi todo lo que pasó”, comentó el hombre, que vive cerca de donde ocurrió el hecho.

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