Crece la tensión en la ciudad madrileña Alcalá de Henares. Miembros del colectivo LGTBI denunciaron al obispado de esa localidad por vulnerar la ley LGTBifobia, luego de que se conociera que el centro de orientación Regina Familiae, vinculado a esa diócesis, dicta cursos para "dejar de ser homosexual".

Tras el "besazo gay" que se realizó en la catedral de Alcalá de Henares, el Obispado que dirige Juan Antonio Reig Plá lanzó un comunicado asegurando que “no renuncia a acoger y acompañar a las personas que libremente lo solicitan”.

En el escrito el obispado remarca que los cursos son de “ayuda y orientación” solicitada por personas y que “dicho acompañamiento integral, pastoral y espiritual en ésta como en todas las materias, siempre se hace desde la fe y la razón, con amor y verdad a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia Católica”.

La polémica se desató luego de que el portal eldiario.es publicara un audio del curso, grabado por un periodista que se hizo pasar por un joven que buscaba cambiar su orientación sexual.

"eldiario.es ha comprobado en primera persona que tanto el contenido de los materiales enviados por correo como la primera sesión de pseudoterapia (impartida por una persona sin formación) están enfocados a que la persona deje de ser homosexual, algo que los expertos del Consejo General de la Psicología de España consideran anticientífico y peligroso, 'porque suelen derivar en problemas de ansiedad, depresión y suicidio'", reza el articulo publicado en ese medio.

Y agrega: "Este tipo de sesiones están prohibidas en la Comunidad de Madrid y quienes las imparten pueden enfrentarse a multas de más de 45.000 euros, según el artículo 70.4.c de la Ley de Protección Integral contra la LGTBfobia de la Comunidad".

La ley madrileña lo califica directamente de ilegal, ya que prohíbe "la promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género", independientemente de si las personas acuden voluntariamente o no, y las considera una infracción muy grave que puede conllevar la retirada de subvenciones públicas.

Aunque la diócesis negó que las terapias sea de reversión, la propia pseudoterapeuta (ella asegura que es doctora en biología, pero el Colegio de Psicólogos de la Comunidad de Madrid aseguró que no está colegiada) que las imparte admitió en una grabación que conoce bien el riesgo y la ley que lo prohíbe.

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"Explicarte por qué sientes lo que sientes y cómo dejar de sentirlo se considera homofobia. Yo sé que esto puede tener consecuencias. Esto es un acto LGTBfóbico cognitivo. Podrían llegar incluso a cerrarnos el centro", le dice al periodista, que se hace pasar por un chico confundido con su sexualidad.

"Estoy teniendo contigo un acto homofóbico. O sea, yo te estoy intentando ayudar. Yo sé que esto puede tener consecuencias, hasta tal punto que yo podría ir a la cárcel", agrega y le pide que no se lo cuente a nadie, ni siquiera a sus amigos. Además le avisa de que si lo hace habrá problemas para todos los que acuden y además le intentarán convencer para que no vuelva a una sesión.

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