Las banderas azules y blancas flamearon por Playa Grande. Entre tantos que a pocos metros estaban bien pendientes del sol y la playa, en una tarde marplatense bellísima, fanáticos de Gimnasia y Esgrima de La Plata concentraron toda su pasión en la intersección de Boulevard Marítimo y Saavedra, donde recibieron con clima de fiesta al plantel que conduce Diego Armando Maradona.

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A ellos se sumaron los apasionados por el mejor jugador de la historia y otras decenas de curiosos, sorprendidos porque se encontraron en el camino a una de las más grandes figuras del fútbol mundial.

“Diego es el más grande, el más grande”, gritaba un hombre de unos 50 años, casi con lágrimas en los ojos porque asegura que es la primera vez que tiene a su ídolo tan cerca. “Lo he visto en la cancha, pero nunca tan a mano”, dijo, desesperado por una selfie que inmortalice el momento.

Con lentes oscuros y su ya clásica gorra con los colores de Venezuela, Maradona bajó del ómnibus a paso lento. Se tomó una foto con el personal del hotel que lo esperó al pie de las escalinatas y luego se tomó su tiempo para saludar a la gente. Se golpeó una y otra vez el pecho, en claro gesto de retribución al cariño brindado.

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El viaje fue por vía terrestre y a los jugadores les queda hora descansar muy bien hasta este domingo a las 13.15, cuando en el estadio Mundialista enfrenten a Aldosivi por la 13ª fecha del torneo Superliga, que los tiene a los tropiezos. El último, hace una semana, ante su clásico rival, Estudiantes de La Plata.

La gente se acercó con camisetas, carteles y gritos desesperados por Maradona, buscando que se acerque hasta los vallados de contención para que salude, firme un autógrafo o se saque alguna foto.

Algo similar, aunque más colorido también por el escenario nocturno, se había dado en el mismo lugar hace poco más de una semana, cuando llegó a la ciudad el plantel de River Plate, también en vísperas de un enfrentamiento con Aldosivi.

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