sábado 19 de noviembre de 2022

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Cine de comedia

Mex Faliero, organizador de Funcinema: "La comedia debe tener un grado de malicia"

El organizador del festival de cine de comedia Funcinema, que comenzará este martes, analizó la escena actual del género en base al centenar de films programados que se verán en el Museo MAR y la sala Nachman del Teatro Auditorium.

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Mex Faliero, organizador del Festival Internacional de Cine de Comedia Funcinema, que tendrá lugar del martes 20 al domingo 25 de septiembre, analizó la escena actual del género en base al centenar de films programados que se verán en el Museo MAR y la sala Nachman del Teatro Auditorium.

"La comedia debe tener un grado de malicia que no se lleva muy bien con la corrección política", sostuvo el periodista y crítico cinematográfico, en la antesala de la octava edición del Festival Funcinema que estará integrada por 7 largometrajes y 97 cortos entre nacionales e internacionales.

En diálogo con Ahora Mar del Plata, valoró que se haya reflejado en la programación una oferta muy variada de países: "Que este año tengamos cortos de Lituania, República Checa o Kenya peleando por un premio nos gusta mucho, porque abre también nuestra perspectiva respecto de tonos de humor y estilos".

Finalmente anticipó que habrá un segmento dedicado a las producciones con temáticas de pandemia.

Después de un año donde el coronavirus obligó el cierre de las salas de cine, en esta ocasión la programación duplicó las propuestas. La selección nacional incluirá cuatro largometrajes: “Dorados 50” de Víctor Cruz y Alejandro Vagnenkos, “Lavandería Nancy Sport” de Agu Grego, “Los visionadores” de Néstor Frenkel y “Telma, el cine y el soldado” de Brenda Taubin.

Además, se podrán ver doce cortometrajes: “#NosSacudimos” de Lisa Mena y Sergio Parrella, “Bailando” de Joaquín Chazarreta, “Chajá” de José Mariano Pulfer, “El final” de Nicolás Nascroile, “Fabián canta” de Diego Crespo, “La revolución de los invisibles” de Roberto Porta, Loop de Pablo Polledri, “Martes 13” de Diego A. Fernández, “Mi primer 15” de Federico Hartenstein, “Palito, bombón, helado” de Lucía Paz, “Pintango” de Rodolfo Pastor y “Una boludez” de Jano Piccardo y Juan Ignacio Bruzzo.

Según los detalles que compartieron desde la organización, la cita cinéfila contará este año con producciones internacionales, 3 largometrajes y 82 cortos de 25 países. La programación incluirá el falso documental estadounidense “The Daphne Project” de Zora Iman Crews y Alec Tibaldi, el documental inglés “I get knocked down” de Sophie Robinson y Dunstan Bruce y la comedia dramática irlandesa “Roíse & Frank” de Rachael Moriarty y Peter Murphy.

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— ¿Creés que Funcinema ya tiene un público definido? ¿Cómo lo definirías?

—Me cuesta definir al público porque siento que estoy cayendo en una generalización. De todos modos, con siete ediciones sobre la espalda ya tenemos un público cautivo, que no falta en ninguna edición y que participa de la mayoría de las proyecciones. Hay en general un ánimo desestructurado, un público que sabe que está en el marco de un festival pero que se permite cierta pérdida de solemnidad porque la comedia habilita esa desacralización.

— ¿Cómo ves el crecimiento de la competencia de cortos?

—Realmente el nivel crece año a año, pero lo que más nos satisface es que hoy hay una mayor representatividad de países y culturas de lo que teníamos en ediciones anteriores. Que este año tengamos cortos de Lituania, República Checa o Kenya peleando por un premio nos gusta mucho, porque abre también nuestra perspectiva respecto de tonos de humor y estilos. Ya no están representados solo los países centrales, o con gran tradición en el género, sino también de otros países de los que desconocíamos que hacían comedias o cómo eran esas comedias.

— ¿Qué conclusión sacaste por el material recibido? ¿Hay temas que se imponen en la comedia actual?

—En esta oportunidad fue inevitable que llegara mucho material relacionado con la pandemia, tanto es así que tuvimos que armar un programa de cortos destinado a esa temática. Pero si bien las crisis sociales o políticas han sido una característica de mucho cine europeo que hemos proyectado, hay un tema que se vuelve repetido entre culturas, y ese es la dependencia de la tecnología, las redes sociales y el fenómeno de Internet. Es como que la tecnología nos tiene presos en lo cotidiano, y cuando pensamos en ficción no podemos desprendernos de ella como elemento fundamental de las narraciones. Otra característica de este año es que de los siete largometrajes que proyectamos cuatro son documentales y uno es un falso documental.

—¿Vieron corrección política o temores de no ofender a mucha gente?

—Como en cada época siempre hay películas que avanzan con el viento que sopla. Tal vez en el drama hay más contexto para engañar al espectador, pero la comedia debe tener un grado de malicia que no se lleva muy bien con la corrección política. Por eso que en definitiva terminan siendo comedias fallidas o directamente ni se permiten ser comedias. En todo caso lo que inhabilita la comedia no es tanto la corrección, sino que esa corrección se lleve puesta la comicidad y la narración. Llega mucho material así, pero raramente pase nuestro filtro. Somos gente muy jodida.

—¿Hay buenas comedias en las grandes plataformas?

—Cada vez menos. La comedia es el género que más ha sufrido estos tiempos de cuidados en las formas, pero cada tanto aparecen quienes driblean con habilidad la censura o la autocensura. O quienes, incluso, directamente les importa muy poco como Ricky Gervais con sus especiales de comedia. Es cierto que cuesta ver buenos largometrajes de comedia, pero hay series que logran ser divertidas y cuestionar algunos discursos asentados como “I love that for you” en Paramount+ o “Boo bitch” en Netflix (con su evidente cuota woke encima). Y para resaltar algo nacional, “Porno y Helado” en Prime Video confirmó que Martín Piroyansky es el único autor argentino de comedia capaz de relacionar tradiciones y generaciones de comedia nacional.

—La película más graciosa que viste en tu vida.

—Acá tendría que decir una de Howard Hawks, una de Ernst Lubitsch, de Billy Wilder, Woody Allen o Jacques Tati o Berlanga. Pero no. No creo que sea la mejor comedia de la historia, ni la más inspirada ni nada de eso, pero no puedo dejar de relacionarla con un recuerdo feliz y la comedia tiene mucho que ver con un estado de ánimo: no me olvidaré jamás de cuando fui a ver “La pistola desnuda 2 y ½” al cine Ambassador durante una noche de sábado, creo. Un cine lleno (de cuando en un cine había mil personas y no 250 como ahora) riendo a carcajadas. No creo que haya mejor experiencia colectiva que esa.

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