La situación sanitaria del distrito, es cierto, es compleja. Y se vuelve cada día más difícil, con menor disponibilidad de camas para casos que ameritan atención con cuidados especiales, en su mayoría por cuadros de coronavirus confirmados o por confirmar.

La consecuencia es la demora en el trámite para derivar a los pacientes, que a la espera de un lugar libre tienen que pasar horas hasta el visto bueno para que recién entonces se pueda decidir si están en condiciones para ser trasladados desde el domicilio en el que están alojados.

María García, dueña del Hogar Nueva Esperanza, contó las dificultades que con estas situaciones se volvieron periódicas y en particular un caso que tuvo un desenlace fatal, con un abuelo que falleció mientras se resolvía si lo derivaban o no a un centro de salud para una atención más efectiva.

"Hubo un señor que falleció en el hogar porque nosotros solicitamos el traslado, ya estaba con una patología previa y no lo quisieron llevar”, relató. Recordó que en el hogar le colocaron oxígeno. “Nosotros pedimos el traslado, vino la ambulancia y, como ya estaba muy comprometido y está colapsado el sistema de salud, no lo llevaron”, dijo sobre una gestión que comenzó el viernes y finalizó este domingo, con el paciente fallecido.

García explicó que la ambulancia dispuso el traslado de tres alojados en la residencia pero a este hombre no. “Por la gravedad que tenía y como no iba a soportar el viaje, no lo trasladaron”, detalló.

Frente a esta situación explicó que como responsables del hogar tienen obligación de ocuparse de conseguir una cama disponible en el hospital o clínica donde capita el cliente, para recién entonces llamar a la ambulancia para el traslado. “Cuesta conseguir la cama”, reconoce.

Una vez que el servicio de emergencias arriba interviene el médico a cargo de esa unidad, que es quién resuelve sobre la situación. Eso significa que da o no el visto bueno para el traslado “aunque el médico del hogar haya considerado que el paciente estaba para su derivación”. Fue lo que ocurrió, dos veces durante el fin de semana, con esta misma persona que falleció en Nueva Esperanza.

En este momento hay 56 personas alojadas en Nueva Esperanza y cuatro de ellas dieron positivo en los testeos para coronavirus. “Puede ser que haya más como no”, admitió y citó el caso de una familiar que quiso trasladar a su casa a una de las mujeres enfermas. “Hubo un intento pero al final la hija no se la quiso llevar”, aclaró.

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