Con el conflicto bélico todavía vigente entre Rusia y Ucrania y las hostilidades entre el país presidido por Vladimir Putin y el resto de los aliados occidentales, los países de Europa comienzan a preocuparse seriamente por su seguridad energética, ya que se espera que haya un corte del suministro de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream 1.

A ésto, además, hay que sumar que la transición hacia fuentes de energía renovables para garantizar la continuidad productiva aún está muy incipiente y avanza a paso lento.

Lo cierto es que el Parlamento Europeo había avanzado para intentar conseguir un embargo total al gas y al petróleo rusos, pero ahora el Kremlin parece tener a su disposición lo que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, consideró un "arma de guerra".

Las últimas medidas de Bruselas, la sede central de la Unión Europea, contemplaban limitar el uso del aire acondicionado a 25 grados (en plena ola de calor) y la calefacción a 19 grados pare reducir el consumo de gas, que podría comenzar a faltar muy pronto en el continente.

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Europa se prepara para un eventual corte de gas por parte de Rusia.

Europa se prepara para un eventual corte de gas por parte de Rusia.

Previendo una situación complicada, la Comisión Europea tiene preparada la publicación de un comunicado el próximo 20 de julio en donde se contempla la interrupción repentina del suministro de gas proveniente de Rusia y se proponen alternativas para amortiguar el impacto de tal decisión.

Algunos de los fragmentos que trascendieron del borrador del documento, que aún es discutido entre los miembros del bloque, señalan que "la Unión Europea (UE) debe prepararse con un espíritu de solidaridad para una posible interrupción total de las entregas de gas ruso en cualquier momento".

"Ahorrar gas para un invierno seguro", la propuesta de Europa

Según indicó un medio francés, el título de este borrador sería "Ahorrar gas para un invierno seguro" y amplió que desde la cúpula de la UE señalan que es necesario "tomar medidas preventivas inmediatas para aumentar la resiliencia del continente".

Otro punto clave de la información que darán desde Bruselas es que habría incentivos con compensaciones económicas para la reducción del consumo de gas por parte de las empresas y para aquellas que consigan cambiar su matriz hacia energías renovables. Pero estos incentivos deberán ser instrumentados por cada país miembro del bloque en particular.

El documento fue redactado por los equipos de la responsable de Energía de la UE, Kadri Simson y del comisario de Mercado Interior, Thierry Breton. "Actuar ahora será menos doloroso y costoso que esperar posibles interrupciones a finales de otoño", concluiría ese borrador.

"La energía del viento es un elemento clave para construir un sistema de energía basado en gran medida en renovables y está en el corazón de la neutralidad climática", publicó Simson en su cuenta de Twitter. "Me reuní con los directores ejecutivos de 5 fabricantes de turbinas eólicas para discutir los desafíos actuales más allá de los permisos que ya se abordaron en nuestra propuesta", agregó.

https://twitter.com/KadriSimson/status/1547521536575389696

Mantenimiento del gasoducto Nord Stream 1

El importante gasoducto que lleva la energía rusa a Europa ingresó en un período de mantenimiento de diez días, aunque desde Occidente ven con mucha suspicacia las intenciones de Moscú de reabrir las válvulas el 21 de julio, como está previsto. De hecho, debido a las sanciones de los aliados a Rusia por su invasión a Ucrania, la empresa de gas estatal rusa, Gazprom, no podría recibir una turbina necesaria desde Canadá.

En el documento, los jefes de los Veintisiete indican que la reducción en verano es clave para aumentar las reservas y que el ahorro de ahora favorecerá a que el invierno no golpee tan fuerte, ya que habría reservas de gas para soportar las bajas temperaturas del continente.

Dinamarca y Polonia son los países de Europa con mayor capacidad de almacenamiento. España y Francia también cuentan con los recursos para cumplir con este objetivo de "solidaridad", como lo definieron desde el Ejecutivo europeo.

Algunos de los países que podrían tener más complicaciones, por su alto nivel de dependencia del gas ruso, son Alemania o Austria.

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