Amante de la música y del baile, Laura Ávila es de esas chicas que resaltan en cualquier fiesta por su talento, gracia y simpatía. Pero desde hace unas semanas su vida está en pausa, detenida por un coma al que los médicos debieron inducirla en medio de una trágica intervención médica. Su luz y alegría están a punto de apagarse a causa de un terrible error médico por el que su familia exige justicia.

Laura es una agente inmobiliaria mexicana que vive en Dallas (Estados Unidos), junto a su pareja Enrique Cruz. Ambos cruzaron la frontera californiana rumbo a Ciudad Juárez, donde un centro médico especializado ofrecía una cirugía de nariz y pechos a menos de la mitad del valor de esos procedimientos en Estados Unidos. Fue la peor decisión que pudo haber tomado.

El 30 de octubre ingresó al quirófano y nunca más salió. Después de un rato allí dentro, salieron y le explicaron a Enrique que la operación todavía no había comenzado porque no había tenido efecto la anestesia. Por las siguientes ocho horas, no tuvo más novedades. Finalmente lograron sedarla, pero en ese momento, mientras su novio aguardaba con angustia en la sala de espera, Laura sufrió un paro cardíaco.

Justamente la anestesia era algo que tenía muy preocupada a Laura en la previa a la intervención. Por eso había chateado con la especialista a cargo de la operación para pedirle que le explicara un poco más sobre el asunto. "Es sedación, no se va a dar cuenta, no se preocupe", contestó la doctora.

En medio de la crisis, le indujeron el coma para prevenir un mayor daño cerebral y ante el crítico estado de la paciente, decidieron llamar a un médico del hospital de la zona. De inmediato, el especialista se hizo cargo de la situación y pidió el traslado de la joven. Fue allí cuando Enrique tuvo noticias por primera vez. "Pasaron y me dijeron: 'Ah, tuvo un ataque cardíaco'".

chjat.jpg

Laura pasó seis días en la unidad de cuidado intensivo de México. Allí, los médicos explicaron a la familia que se había cometido un error grave durante la operación. Le inyectaron la anestesia en un lugar equivocado y en vez de dormir su cuerpo, terminó provocando una hinchazón en el cerebro y una falla en sus riñones.

Finalmente, la familia logró la aprobación para que Laura regrese a Estados Unidos y fue internada en el centro médico universitario de El Paso (Texas). Pero su situación sigue siendo crítica. "Poco a poco le están quitando la medicación para tratar de sacarla del coma. Sin embargo aún no hay un conocimiento real del daño cerebral que sufrió Laura, ni cuánto podrá recuperarse o si podrá efectivamente despertar", relató Angie, su hermana.

pareja.jpg

"Actualmente está experimentando convulsiones, lo que indica graves lesiones cerebrales", añadió y explicó cómo continuará todo: "En caso de que se despierte, es probable que deba comenzar con la terapia física y la rehabilitación por un período de tiempo imprevisto".

De allí surge la gran disyuntiva que tiene en vilo a la familia: "No sabemos si dejarla ir en paz o si le hacemos algo en el cuello y el estómago para ayudarla a comer y respirar". Además, hay otro grave problema, el económico. El tratamiento para tratar de recuperar a Laura, con resultados inciertos, cuesta 150 mil dólares. Y se trata de sólo una parte del dinero que tendrán que pagar.

En tanto, la policía recuperó el expediente médico, la clínica fue allanada y los médicos que operaron a Laura serán llamados a declarar. Mientras tanto, su familia ruega por un milagro y se debate qué decisión tomar, ante la peor tragedia que jamás imaginaron.

Comentá y expresate