Uno de los hijos del matrimonio asesinado hace dos semanas en su casa de la localidad bonaerense de Vicente López fue detenido acusado de ser el autor del hecho en un supuesto doble parricidio, y a pocas horas de que la empleada que estaba detenida por el caso como presunta “entregadora”, fuera liberada por estar desvinculada del hecho, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Martín Del Río (47), el hijo menor de las víctimas José Enrique Del Río (74) y María Mercedes Alonso (72), quien fue detenido cuando llegaba a su domicilio, en la entrada del country Nordelta, en el partido de Tigre, por detectives de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro y de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte.

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La detención de Del Río hijo se dio luego de que el juez de Garantía 1 de San isidro, Ricardo Costa, ordenara la libertad de la única detenida que tenía el expediente, la empleada de las víctimas, María Ninfa “Nina” Aquino (56), en una resolución donde ya adelantaba que había otra línea de investigación que la desvinculaba y que no había elementos para mantenerla presa como presunta “entregadora”.

El nuevo detenido por el doble crimen es el menor de los hijos del matrimonio Del Río, quien desde que terminó la secundaria, trabajaba en las empresas de estacionamiento y seguridad que había creado su padre.

Del Río fue detenido por orden del juez Costa, luego de un pedido presentado en las últimas horas por el equipo de fiscales integrado por Martín Gómez, Alejandro Musso y Marcela Semería, especialmente conformado para este caso complejo por decisión del fiscal general de San Isidro, John Broyad.

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Según las fuentes judiciales, a Del Río hijo lo comprometen una serie de contradicciones sobre lo que hizo el día del hecho y especialmente unos videos donde los investigadores lo detectaron caminando desde el barrio porteño de Núñez hasta la casa de sus padres en Vicente López, en el horario en el que se cree fue cometido el doble asesinato, el miércoles 24 de agosto último por la tarde.

“Montó una coartada pero descubrimos que dejó estacionada su camioneta en el barrio de Núñez, con el celular ‘vivo’, prendido, dentro del vehículo para despistar, y fue y volvió caminando a asesinar a sus padres”, dijo a Télam uno de los investigadores a cargo de la pesquisa.

La misma fuente explicó que “el imputado tiene una renguera particular por un problema en una de sus piernas y tenemos con cámaras de alta definición a nuestro sospechoso caminando con la misma dificultad rumbo a la escena y regresando de ella”.

Los voceros revelaron que “el móvil podría ser económico”, ya que se está investigando si el ahora imputado tiene deudas y si realizó algún desmanejo con el dinero, los negocios y las propiedades de sus padres.

Los fiscales creen que fue el hijo menor quien el 24 de agosto último por la tarde llegó a la casona de la calle Melo al 1100 de Vicente López, que con alguna excusa convenció a sus padres para subirse al auto Mercedes Benz E350 estacionado en la cochera de la propiedad y que desde el asiento trasero los ejecutó con una de las dos armas faltantes en la casa, una pistola calibre 9 milímetros que su papá guardaba en la mesa de luz de su cuarto.

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Además, creen que el disparo que se hizo en el living del primer piso de la casa, apoyado contra un almohadón para enmudecer el estruendo, que perforó un sillón y quedó incrustado en el parquet, fue un tiro para probar el arma antes de ir a la cochera a ejecutar a sus padres.

Según esta hipótesis, Martín Del Río más tarde aprovechó a incriminar ante los investigadores a “Nina Aquino, la empleada que sus padres tenían hace 12 años, que terminó detenida como sospechosa de haber “entregado” el hecho, entre otras cosas, por una de las mentiras detectadas al nuevo acusado.

Otra fuente judicial reveló que “toda la información recabada en las primeras horas de la investigación fue instalada por este hijo: que había 10.000 dólares, 1.500.000 de pesos, 50 lingotes de oro de 10 gramos y diamantes en la caja, que alguien había entregado las llaves y las sospechas hacia la empleada”.

“Llegó a decir que la billetera tipo sobre de cuero que le encontramos en su domicilio a ‘Nina’, cuya foto tenía la mujer borrada en su celular y que ella explicó que había sido un regalo de su patrona, era una ‘reliquia familiar’ de más de 40 años donde su mamá guardaba la llave de la caja fuerte, cuando es un artículo de la empresa Prüne, fundada en Argentina en 1999”, dijo uno de los pesquisas.

El doble crimen

El doble crimen fue cometido en la casona de la calle Melo al 1100 la tarde del 24 de agosto último y fue descubierto la mañana siguiente por la propia empleada Aquino, cuando halló los cadáveres de sus patrones dentro del Mercedes Benz E350 estacionado en la cochera.

Las víctimas estaban sentadas con los cinturones de seguridad colocados en los asientos delanteros, la mujer del lado del conductor con un tiro en la cabeza y el hombre como acompañante con tres disparos.

El tirador los ejecutó con una pistola calibre 9 milímetros de atrás hacia adelante de derecha a izquierda, por lo que se cree que podía estar en el asiento trasero.

Martín Del Río, que la semana pasada había sido aceptado como particular damnificado en la causa junto a su hermano Diego, ahora pasó a ser imputado de un “doble homicidio triplemente agravado por el vínculo, la alevosía y criminis causa” (matar para lograr la impunidad), cuya única pena es la máxima de prisión perpetua.

En cambio, “Nina” Aquino recuperó la libertad tras pasar casi 13 días detenida por un hecho del que no tuvo participación y este jueves brindará una conferencia de prensa en el estudio de abogados de su defensor, en San Justo.

El miércoles fuentes de la investigación había revelado que, en base a lo declarado por los hijos de las víctimas, se investiga si el o los asesinos pudieron haber utilizado para el doble crimen una de las dos armas que también robaron de la casa: una pistola 9 milímetros que el abogado jubilado guardaba en la mesa de luz de su cuarto. También se robaron un revólver .22 que estaba en el auto.

Los fiscales Gómez, Musso y Semería y los detectives de la DDI de San Isidro sospechan que luego de asesinar a su madre de un tiro en la cabeza cuando estaba sentada al volante, y a su padre, que iba de acompañante, de tres en la nuca, el tórax y una pierna, el parricida montó una escena revolviendo algunos ambientes de la casa, vaciando la caja fuerte y llevándose el DVR de las cámaras de seguridad, para desviar la investigación, simular un robo.

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