Este lunes, el ejército de Burkina Faso anunció que los militares tomaron el poder y derrocaron al presidente del país africano, Roch Kaboré. Un militar señaló a través de la televisión estatal el enorme deterioro de la situación de seguridad para defender el golpe de Estado militar.

La imagen pública de Kaboré estaba atravesando un período de fuerte descontento por su fracaso en detener una insurgencia islamista.

El golpe de Estado se produjo un día después de que las tropas tomaran los cuarteles y se escucharan disparos en la capital de Burkina Faso, Uagadugú. Antes, el partido del presidente, Movimiento Popular para el Progreso (PMP), dijo que tanto Kaboré como uno de sus ministros sobrevivieron a un intento de asesinato.

Las tropas amotinadas exigieron el pasado domingo el despido de los jefes militares y más recursos para combatir a los militantes vinculados al Estado Islámico (EI) y Al Qaeda. El comunicado que emitió el Ejército dice que Kaboré no logró unir a la nación ni lidiar efectivamente con la crisis de seguridad que "amenaza los cimientos mismos" de la nación de Burkina Faso.

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Rock Kaboré, presidente depuesto de Burkina Faso

Rock Kaboré, presidente depuesto de Burkina Faso

El texto llevaba la firma de un grupo del que no se sabía nada, el Movimiento Patriótico de Salvaguardia y Restauración (MPSR, por sus siglas en francés), y aunque fue leída por otro oficial, la declaración fue firmada por el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, quien es considerado como el líder del golpe. Además, es un alto comandante con años de experiencia en la lucha contra los militantes islamistas.

El comunicado explica que el parlamento y gobierno fueron disueltos y que la Constitución fue suspendida. Sin embargo, promete un "regreso al orden constitucional" en un "tiempo razonable". Los militares también anunciaron el cierre de las fronteras de Burkina Faso.

Kaboré estaba en el poder burkinés desde 2015 y fue reelegido en 2020, con la promesa de dar prioridad a la lucha contra los ataques yihadistas del Estado Islámico, aunque las críticas por su incapacidad en materia de seguridad eran cada vez mayores.

Exigencias internacionales

El jefe diplomático de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, pidió el lunes, luego de la noticia, la inmediata liberación del presidente de Burkina Faso.

“En este momento de incertidumbre, la UE sigue atenta a la evolución de la situación y pide a todos los actores que mantengan la calma y la moderación. También pide que se restablezca de inmediato la libertad del presidente Kaboré y de los miembros de las Instituciones del Estado”, señaló Borrell en un comunicado.

Estados Unidos también exigió el lunes la "liberación inmediata" de Kaboré y pidió que se respete la Constitución de la nación. “Pedimos la liberación inmediata del presidente Kabore y otros funcionarios gubernamentales y que los miembros de las fuerzas de seguridad respeten la Constitución y el liderazgo civil de Burkina Faso”, indicó un funcionario del Departamento de Estado bajo condición de anonimato.

“Instamos a todas las partes en esta situación en marcha a mantener la calma y buscar el diálogo como medio para resolver las reclamaciones”, indicó el mismo funcionario.

Moussa Faki Mahamat, el presidente de la Comisión de la Unión Africana condenó el "intento de golpe de Estado" en Burkina Faso. La Unión Africana emitió un comunicado en el que explica que Mahamat "condena con firmeza el intento de golpe de Estado contra el presidente elegido democráticamente".

A su vez, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el golpe y pidió a los militares que "garanticen la protección y la integridad física" de Kaboré.

Así, Burkina Faso se suma a la lista de naciones africanas que sufrieron golpes de Estado en el último año, como Chad, Guinea, Mali y Sudán.

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