La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, recibió la notificación del presidente Mauricio Macri, que la provincia de Buenos Aires tendrá un recorte de $7.500 millones de la obra pública financiada por Nación, como medida de austeridad destinada a los mercados que provocaron la suba del dólar y condicionan gravemente la previsiones inflacionarias 2018 del gobierno.

En la reunión de Olivos de este lunes el presidente comunicó con amabilidad que el recorte será parejo en todo el país, y tranquilizó a la gobernadora: “Las obras en ejecución no se detienen”, según la reconstrucción de los protagonistas. Otros también respiraron: El director del Plan Belgrano, el radical Carlos Vignolo, recibió las mismas garantías que Vidal.

De acuerdo con el anuncio del ministro de Economía, Nicolás Dujovne, el recorte de la inversión en obra pública nacional será de 30.000 millones de pesos: el 25% de ese monto, afecta al distrito bonaerense. El objetivo es procurar que el Estado pueda reducir el déficit fiscal, de 3,2 al 2,7% del Producto Bruto Interno.

Vidal tomó de primera mano este giro en el manejo de la economía, y todavía no se conocen más efectos posibles en la administración provincial. En el encuentro en Casa Rosada, la gobernadora revisó la nueva estrategia, además de Macri, con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y sus secretarios Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

“La disposición de alineamiento del gobierno provincial con las medidas del Ejecutivo nacional es incondicional y debemos ser más racionales aún en la ejecución de los gastos para continuar con los planes propuestos”, es una de las explicaciones en el gabinete de Vidal. Comprobable. Esta mañana, ambos estuvieron en una escuela de San Miguel, en el Conurbano. Anunciaron continuidad de proyectos educativos.

No hay tanta certeza sobre qué obras planificadas para comenzar en el resto de los meses 2018 quedarán sólo en carpeta. El oficialismo estudia con detenimiento dónde congela expectativas.

Fuente: Clarín.

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