Luciana Scherbarth

Directora Ejecutiva Género e Innovación Consultora

En las últimas semanas ha sido de público conocimiento el tratamiento del Pliego de SITU en las diferentes Comisiones del Honorable Concejo Deliberante en nuestra ciudad.

Celebramos que a través de la inclusión del Punto Perspectiva de Género en el Pliego se promueva la sinergia público-privada y que las empresas se unan al compromiso de incrementar la participación de las mujeres y personas del colectivo LGTBI+Q en este sector. Consecuentemente el sector privado puede compartir buenas prácticas para poder cerrar la brecha de género así como contribuir para que se garanticen los derechos y la seguridad de todas las mujeres y personas del colectivo LGTBI+Q que lo utilizan como modo de transporte.

La movilidad cotidiana de las mujeres es compleja, caracterizada por seguir itinerarios que las llevan a combinar los recorridos para ir o volver del trabajo con otras actividades relacionadas con el rol social que todavía se les otorga: tareas domésticas y de cuidado de las personas dependientes.

A modo de ejemplo una mujer con un trabajo remunerado fuera de su hogar y que tenga personas dependientes a su cargo, es muy probable que no haga un recorrido simple desde su casa hasta el trabajo y viceversa, sino que durante el trayecto lo más probable es que haga paradas para dejar o recoger a sus hijas/hijos de la escuela, para comprar, para hacer trámites, etc. Por ello no se puede dejar de lado que el uso del tiempo también presenta diferencias en función del género en relación a los desplazamientos y la movilidad urbana.

De modo que desde Género e Innovación Consultora sostenemos que se hace evidente la necesidad de que las políticas de transporte, se diseñen también de acuerdo a las exigencias de las personas que realizan las actividades no remuneradas (cuidado de niños/niñas, de adultos mayores y del hogar) para así alcanzar una ciudad más equitativa, sobre todo desde esta perspectiva.

Actualmente, se comienza a observar el sistema de transporte a través de una mirada de género que está incluida bajo el paradigma de movilidad urbana sostenible: el transporte público como factor de desarrollo de las ciudades y sociedades.

El documento Observatorio de Movilidad Urbana para América Latina concluye que los sistemas de transporte urbano masivo en la región se han convertido en oportunidades para lograr avances importantes en la inclusión de los ciudadanos que habitan en las ciudades.

Según CEPAL (2018) desde este nuevo paradigma, la planificación de la movilidad no se limita únicamente al desarrollo de sistemas que minimicen los tiempos y costos de desplazamiento de personas, sino también que analicen su contribución al desarrollo social, al uso racional del espacio público, a los impactos sobre el ambiente y la seguridad de las vecinas y los vecinos que se desplazan a diario. Así, la movilidad sostenible debe garantizar la satisfacción de las necesidades de las personas de modo eficiente, seguro y equitativo.

Entendemos que la incorporación de la perspectiva de género en el diseño y planificación de las ciudades, es una deuda histórica y el paso necesario para construir una ciudad en la que las mujeres y colectivo de diversidad viva, circule, trabaje y disfrute libremente, con la plena garantía de todos sus derechos y de forma equitativa. Por ello actualmente podemos referirnos a movilidad del cuidado y celebrar la inclusión del Punto Perspectiva de Género en el Pliego SITU.

Hoy es cada vez más aceptada la idea de que las necesidades de las mujeres no fueron tradicionalmente consideradas en los diseños urbanos y del sistema de transporte.

Desde Género e Innovación Consultora trabajamos en el desafío de identificar cómo se expresan y qué efectos tienen estas cuestiones en la vida cotidiana de las personas. Consideramos que los cambios en las ciudades necesitan muchas miradas, de ahí la necesidad del trabajo transdisciplinario. Pero también es necesario escuchar la voz de las usuarias y los usuarios del transporte para dejar de normalizar las cosas que no deberían ser normales, como la violencia o la exclusión.

Creemos que la movilidad urbana desde la perspectiva de género es un paso más para construir las bases para pensar en una movilidad moderna, sostenible, segura, y equitativa.

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