El jueves pasado un bebé de un año y 10 meses murió en un hospital de la zona de Rodeo del Medio, en Mendoza. Sus padres dijeron en ese momento que estaba enfermo y que había tenido vómitos toda la noche, pero con el pasar de las horas la historia se volvió más sombría. "Se me fue la mano, le pegué porque se le cayó el televisor y lo rompió", admitió más tarde el papá de la víctima.

El resultado de la autopsia, que determinó que el chico no había muerto por una enfermedad sino por un traumatismo en la zona de los intestinos provocado por un golpe intencional, derivó en la orden de detención de Antonella Rivas, de 25 años, y Sergio Carmona, de 29. La pareja fue imputada por el delito de "homicidio agravado por el vínculo" y podría recibir una pena de prisión perpetua.

La policía los atrapó un día después, como resultado de una serie de allanamientos en los que además secuestraron una escopeta, varios proyectiles y el acta de nacimiento de la víctima. Los dos fueron trasladados a la comisaría de la zona, donde quedaron alojados y a disposición de la Justicia.

La indignación por la muerte del bebé llenó de comentarios de repudiolos muros de los acusados. Sin embargo, en medio de los mensajes condenatorios apareció también el de un hombre, que sería un primo de Carmona, que publicó: "Sergio es mi primo, traten de no faltar el respeto. Mi sobrino era terrible, ya tenía cansada a toda la familia. No se podía ir a visitarlos porque se portaba muy mal... igual creo que fue demasiado", escribió el hombre en Facebook y siguió con su explicación: "Sergio trabajó mucho para comprar la tele... me acuerdo la cara de felicidad que tenía... igual ya dije que me pareció demasiado".

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