Los hoteleros cuestionaron con dureza el esquema impositivo que castiga al sector, através de un comunicado de prensa. “La mirada fiscal le quita competitividad al sector, castiga la inversión, presiona hacia la no calidad, fomenta la competencia desleal y pone en riesgo el empleo”, advirtieron desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica.

"De acuerdo a lo que señala la Ley Nacional de Turismo 25.997/05, es de interés nacional el turismo como actividad socioeconómica, estratégica y esencial para el desarrollo del país. La actividad turística resulta prioritaria. Dentro de las políticas de Estado se suma la ley provincial de turismo 14209, que declara de interés provincial al turismo como proceso socioeconómico esencial y estratégico para el desarrollo de la Provincia, considerándolo prioritario dentro de las políticas de Estado, y se fomenta a la actividad turística determinando su incorporación a regímenes de estímulos iguales a los establecidos por otras actividades económicas a desarrollar en la provincia", dice el comunicado.

"Sin embargo, lo que ambas leyes proponen no se cumple. Un ejemplo concreto es el inmobiliario hotelero dado que el sistema impositivo actual contempla para este impuesto tasas progresivas y crecientes en función de la valuación fiscal, tomados como base de su cálculo la ubicación del inmueble, el tipo de construcción y los metros cuadrados, sin diferenciarse el uso o destino, hoy agravado por el revalúo provincial que llega al 800% generando un efecto cadena en tasas municipales, bienes personales y en muchas localidades aumentos en el agua", agrega.

Además, desde la Asociación Hotelera sostienen que "el sistema provoca una suerte de encerrona fiscal, dado que cumplir con la homologación del establecimiento en una categoría supone respetar una exigencia en términos de superficie mínima de habitaciones y capacidad instalada en prestaciones complementarias, que luego será motivo de penalización a través de la carga tributaria. En el funcionamiento de este esquema impositivo se castiga la calidad, parámetro indispensable de la competitividad que promueve la política turística nacional".

"Gravar el edificio es como gravar la decisión de actualización, modernización y reemplazo de maquinaria obsoleta por moderna, en otra actividad económica, representando entonces una restricción al objetivo de mejorar la calidad de los productos y prestaciones. Debe tomarse particularmente en cuenta que, en la inversión hotelera aplica el denominado carácter de irreversibilidadde capital, lo que expresa que, una vez instalado, resulta muy costoso trasladarlo a otra actividad y ubica a la inversión en un registro muy sensible respecto a condiciones de riesgo e incertidumbre", afirman.

Por último, los hoteleros piden "una mirada sobre el inmobiliario hotelero que reconozca la actividad productiva del inmueble (uso o destino), y que se aplique el formulario e industria o uno específico, que reconozca las empresas pyme productoras de servicios entendiendo que todo lo que para el hotel sea una exigencia de su categorización y calidad de prestación no debe ser castigado".

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