Si Jorge Sampaoli había preparado todo para mirar el encuentro entre el Atalanta y el Milan mientras almorzaba, se debe haber atragantado cuando el reloj marcaba los 35 minutos del primer tiempo. Ahí, en ese instante, ocurrió algo increíble y que puede costarle caro al técnico de la Selección. ¿Qué pasó? Alejandro Gómez, el Papu, jugador del local y hasta hace unos meses integrante del equipo argentino, le pegó un rodillazo a Lucas Biglia, lo sacó de la cancha y, para preocupación del DT, podría dejarlo sin Mundial.

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Aunque no hay datos de que entre el Papu y Biglia existiera una mala relación, lo que se vio dentro del campo de juego abona esa teoría. O al menos que al ex San Lorenzo no le cae nada bien su compatriota. La prueba se dio en ese fatídico minuto, en el que Biglia fue a cortar una pelota aérea y Gómez apareció por detrás, sin chances de disputar el balón, golpeándolo con la rodilla en la zona baja de la espalda.

Un impacto fortísimo, que hizo revolcar al rubio de dolor. Y que lo obligó, primero, a salir del campo de juego para que lo atendiera; y ya en el entretiempo, a quedarse en los vestuarios masticando bronca. Todo eso sin que Gómez le pidiera disculpas (¿lo hará en el ámbito privado?).

El golpe llegó en el peor momento para Biglia quien, el 22 de abril, en el encuentro que el Milan disputó ante el Benevento, había sufrido la fractura transversal de las primeras dos vértebras lumbares. Ya en aquel entonces, su participación en la próxima Copa del Mundo había quedado en veremos, ya que le auguraban no menos de seis o siete semanas de recuperación. Pero con su regreso a las canchas en tiempo récord, todo parecía volver a la normalidad. Es más, nadie dudaba de que su nombre iba a ser uno de los que, este lunes, en menos de 24 horas, Sampaoli iba a nombrar al dar a conocer la lista de 35 preseleccionados para viajar a Rusia.

Pero ahora todo cambió. Si bien habrá que aguardar los estudios médicos para saber si el mediocampista podrá seguir soñando con jugar el Mundial, es difícil ser optimista. Y mucho más creer que lo del Papu Gómez fue una casualidad.

Al menos así lo entendió Riccardo Montolivo, compañero de Biglia y quien lo reemplazó en el campo de juego. ¿Por qué? Porque a los 29 minutos del segundo tiempo, con la bronca y la preocupación por el estado del rubio, decidió vengarsey le metió un planchazo tremendo a Gómez. Otra acción descalificadora y que no terminó con una seria lesión en la rodilla derecha del Papu fue porque éste saltó al ver venir a su rival. De lo que no zafó Montolivo fue de la tarjeta roja.

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