“No es digno estar jugando a la ruleta rusa con la vida de cada vecino”, advierten residentes del barrio El Martillo que se sienten castigados y en serio riesgo ante una ola de delitos que va desde los robos al voleo a las entraderas en las viviendas.

La inquietud que generó la repetición de estos hechos los llevó a elevar su reclamo ante autoridades municipales para que tomen medidas y aporten algunas opciones para poner coto a los delincuentes, que tienen en vilo a los vecinos.

Pero a la fecha, a pesar de las gestiones realizadas durante los últimos meses, no han logrado ningún resultado positivo. “Lo que pedimos es más patrullajes y un domo y dos cámaras de seguridad como para reforzar el control en la zona porque la situación no se puede controlar”, señaló Roberto Polvara, que oficia como vocero de los vecinos.

Entre los episodios que se lamentan durante los últimos tiempos cita una “entradera” ocurrida durante agosto pasado, con duro castigo a una pareja de adultos mayores, y robos violentos que tienen un punto neurálgico sobre el que piden que las autoridades enfoquen la atención: Puán y González Chaves.

Apunta además al peligro que representan delincuentes que, bajo la modalidad de “motochorros”, sorprenden a sus víctimas en la zona y a cualquier hora del día. Aseguran que algunos de ellos están identificados pero resta que haya una intervención policial y judicial más decidida.

Ahora acaban de presentar una nueva nota ante la Secretaría de Seguridad municipal, que conduce Darío Oroquieta, para que atienda el reclamo y evalúe la posibilidad de llevar a los hechos este pedido de tecnología que sirva para prevenir el delito o al menos para tener más pistas y elementos en vías de dar con los autores.

A las 250 firmas que respaldan un primer petitorio, presentado en agosto, se suman otras 500 que acompañarán la reiteración de un reclamo que hasta el momento “no tienen respuesta”, según advierten.

Polvara destaca que los vecinos ya no quieren salir a la calle. Y si lo hacen toman recaudos, como salir sin los teléfonos u otro valor para no llamar la atención de los delincuentes. Tampoco pueden realizar demasiados denuncias porque, aclaran, ir hasta la Seccional 16ta les implica atravesar por algunos de los puntos críticos donde más robos ocurren.

Se advierte además por un mal estado de las luminarias del barrio, lo que por mal funcionamiento contribuye a generar un escenario oscuro y muy apto para que los delincuentes se muevan con mayor comodidad y éxito en sus intervenciones.

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