Que Nahir pudo haber sido víctima de un abuso sexual, que sufría brotes psicóticos, que tenía incapacidad para tener relaciones estables y que soportaba una fuerte presión parental. Todo eso y más fue lo que la psiquiatra de parte de la defensa dijo sobre la imputada. Fue en una jornada donde distintos psicólogos y psiquiatras que entrevistaron a la joven analizaron cómo podría funcionar su mente.

El día de audiencia había comenzado tranquilo, sin la presencia de Nahir, todo marchaba normal, sin sobresaltos. Pero luego del cuarto intermedio, cerca de las 11.30 de la mañana, la situación cambió. Fue en el mismísimo instante en que Alicia Paday, psicóloga por parte de los abogados de la defensa, se sentó frente a los jueces y empezó a lanzar decenas de definiciones sobre el estado de salud mental de la ex estudiante de abogacía.

Primero contó que le hizo una evaluación psicológica mediante un cuestionario de 600 preguntas llamado “test de millón” y luego por una entrevista que duró una hora y media. Le pidió que dibujara una figura humana y un hombre bajo la lluvia, tal como ocurren en cualquier psicotécnico que piden en las entrevistas laborales. Eso le alcanzó para el análisis exhaustivo que presentó la licenciada ante el tribunal.

“Nahir tiene tendencia al masoquismo, a autoaniquilarse. Busca su perfección, se muestra siempre pulcra, bien arreglada. Refleja desconfianza en el otro. Susceptible a recibir violencia, su frialdad demuestra su incapacidad aprendida de demostrar emociones. Sin decirlo lo que se interpreta que quiere expresar es ‘no quiero sufrir más’”.

Su testimonio duró más de dos horas y fue tanto lo que dijo que hasta los periodistas que estaban en la sala se miraban azorados por la cantidad de “títulos” que aportaba. No daban las manos para anotar todo lo que la mujer declaraba. Habló de que era observadora, fría, excéntrica, distante y calculadora.

Paday comenzaba así a meterse en el interior de la mente de Nahir. Contaba de su falta de autonomía, de iniciativa y revelaba una patología escondida que traía desde su hogar: “Ella tiene mucha presión parental. Sus padres quieren que sea perfecta”, analizó y dijo que no tiene un trastorno definido, aunque sí sufría breves y esporádicos brotes psicóticos: "Uno de ellos lo tuvo el día del hecho".

A la hora de hablar de sus relaciones, a la psicóloga empezaron a brotarle las palabras. Casi sin respirar dijo que Galarza tiene pocas capacidades para construir una relación estable con el otro y que eso es producto de una cosa: “Ella tiene todas las características de ser una chica que sufrió violencia de género”. En su testimonio, la perito de parte dijo que según le contó Nahir, Fernando la maltrataba. Habló de violencia verbal, descalificación y violencia física.

Dijo que tiene baja tolerancia a la frustración y una tendencia excesiva a volver a sufrir. Deslizó también la posibilidad de que haya sido víctima de abuso sexual: “En un momento lo dudé. Fue cuando hablamos sobre su primera relación sexual, me dijo que fue con Pastorizzo, pero no me contó nada más. Un síntoma de que le cuesta hablar de eso”.

La psicóloga contó que Nahir le había relatado que se hizo un tatuaje, con la única intención de infringirse dolor: “Los abusados tienden a sentirse culpables”, afirmó. Y luego explicó que la joven creía que podía cambiar la situación con Fernando, que lo podía frenar de sus ataques: “Desde hacía un año sufría violencia muy fuerte”.

Las definiciones se pegaban una tras otra, como si dentro de la cabeza de Nahir existiera todo un laberinto de sensaciones y deseos. De frustraciones y mandatos. En el medio de todo eso, otra definición: “Es probable que Nahir esté mejor en la cárcel, que allí se recupere. Su intolerancia es con el afuera, con la sociedad. Ella se aislaba, disfrutaba cada vez más de estar en soledad, metida en su habitación, cada vez con menos amigas”.

Cuando la licenciada fue consultada por si existía un vínculo entre Nahir y Fernando -fundamental para determinarlo como agravante o no la condena- Paday dijo que no: "Lejos de eso, no había compromiso afectivo, sólo simbólico. Fue la primer pareja sexual de ella por lo que se veían sólo para tener relaciones, no eran novios", insistió.

Pero Paday no fue la única en declarar. También lo hizo Simón Ghiglione, el perito psiquiatra del Poder Judicial entrerriano que entrevistó a Nahir en tres ocasiones y que dijo todo lo contrario. Habló de que no veía signos de violencia de género y que ella sólo le había comentado de un episodio traumático con Fernando: una vez que la insultó. Lejos de los golpes y de los abusos.

Además tanto él como Yamila Bulit, integrante del servicio de psiquiatría del Hospital Centenario de Gualeguaychú -quien también la entrevistó- descartaron las tendencias hacia la autodestrucción, que era amable con los demás y que tenía su juicio crítico normal: "No estaba perdida en tiempo ni en espacio".

Comentá y expresate