El marplatense ex combatiente de Malvinas Julio Aro reconoció su sorpresa por la confirmación de su nominación al Premio Nobel de la Paz por su labor para identificar los cuerpos de los soldados argentinos muertos en Malvinas y se conmovió hasta las lágrimas cuando se cruzó con la mamá de uno de esos caídos en el fragor del campo de batalla.

“El premio ya lo tenemos: es el abrazo de las mamás”, dijo durante la emotiva entrevista con Telediario Noche. “Acompañar a esa familia en el cementerio y decirle donde está su hijo, que te diga gracias hijo por ayudarme a encontrar a mi hijo, es un premio muy noble”, dijo sobre esa satisfacción de una misión que compartió con el inglés Geoffrey Cardozo, con quien comparte esta nominación.

La propuesta de esta candidatura la lanzó la Universidad Nacional de Mar del Plata, que completó todos los trámites. La confirmación se conoció esta madrugada. “Dormía cuando me avisaron, estamos muy contentos y el saludo de las mamás (de los caídos) me enorgullece”, señaló en la nota.

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Hizo una breve síntesis de este proceso que arrancó en 2008, cuando fue a Londres con otros dos ex combatientes. Cardozo fue su traductor, pero guardó hasta último momento contar cuál había sido sur rol en Malvinas. Ni más ni menos, quien organizó la sepultura de restos de combatientes argentinos, previa toma de datos muy precisos que alguna vez permitieran ayudar a identificarlos.

“Recogió los cuerpos de los compañeros, dio cristiana sepultura con una ceremonia increíble y los despidió como si fueran sus hijos, los puso en sábanas blancas y anotó cada dato”, resaltó el titular de la Fundación No me Olvides.

La producción de Canal 10 lo cruzó al aire con Elma Pelozo, madre de Gabino Ruiz Díaz. La mujer estaba con problemas de salud y su viaje a las islas para visitar la tumba de su hijo parecía imposible. Aro y su fundación lograron un avión sanitario para que ella pudiera cumplir ese sueño.

“Estoy escuchando a mi hijo, que está hablando ahí. Lo felicito”, dijo Elma para resaltar el cariño que siente por este marplatense que le allanó el camino para llegar al lugar donde descansan los restos de Gabino. “Julio es lo más grande vivito. Podría dar mi vida por él, sin él no tendría vida. ES merecedor de esto que está recibiendo o va a recibir”, insistió, también emocionada.

Resaltó el trabajo de toda la Fundación No me Olvides. “Ellos vienen a verme y me da vida. Me siento bien y fuerte y estoy en contacto con Julito, la Fundación No Me Olvides. Me da esperanza, me dan vida, me dan salud”, dijo la mujer, que perdió ambas piernas como consecuencia de una enfermedad.

“Julito, extraño tus abrazos”, le dijo en este conmovedor diálogo. Aro reconoció la sorpresa de tenerla en comunicación mientras estaba al aire. “Le faltan las dos piernas pero tiene alas. Fue la promesa que le hicimos a su Negrito”, dijo de aquel desafío que costó y mucho. En trabajo y dinero.

De aquella visita de Elma a Malvinas recuerda que ella dio “una clase de amor a los ingleses como no la vi en mi vida”. “Cuando el padre se arrodilla y le dice amén, ella le empieza a hablar. Y decía que veía a esos soldaditos a y rogaba que volvieran sanos y salvos a su casa”, describió el ex combatiente marplatense.

Aquel día, Elma pidió a la autoridad militar inglesa presente si podía saludar a sus soldados. Dice que ellos, en sus rostros, veía a su hijo. “Recé por todos los soldaditos. Los abracé, los besé. Les saqué fotos”, dijo. Y recordó que rezó para que todos ellos volvieran sanos y salvos a sus casas, para reencontrarse con sus madres. .

Aro insiste que la misión aún no terminó. “Nos quedan siete (caídos sepultados) y queremos ponerles nombre y apellido, no paramos de buscar a la familia”, dijo sobre este objetivo que comparten con el Equipo Argentino de Antropología Forense y la Cruz Roja. “Ya tenemos el premio y da mucha paz. Pocas veces sentí esa sensación de paz en mi alma”, aseguró.

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