Esta es una época del año en la que se trabaja una de las patas fundamentales de la gestión del año que viene en la Provincia de Buenos Aires: el Presupuesto 2022. Su gobernador, Axel Kicillof, está trabajando con las distintas partes del arco político para lograr que aprueben el que presentó su equipo, pero no parecería resultar una tarea sencilla.

El ex ministro de economía de Cristina Kirchner debe lidiar con varios frentes. Por un lado está la oposición, que ya manifestó desacuerdo con algunos puntos por considerarlos demasiados optimistas. Uno de ellos es que el presupuesto fue configurado en base a un potencial crecimiento del 4,3% en el producto provincial, un número que, estiman, es algo excesivo. Cabe destacar, además, que la oposición tiene la mitad de bancas en el Senado, con lo cual Kicillof necesita llegar a un acuerdo.

Pero además del sector opositor liderado por el PRO, están los intereses de los intendentes del conurbano bonaerense. Para los llamados "barones" del conurbano, hay dos temas fundamentales que hoy por hoy ocupan su cabeza. En primer lugar, el proyecto de modificar la normativa que impide la reelección indefinida, sancionada durante el gobierno de María Eugenia Vidal. Buscan derogarla o, al menos, introducirle algunos cambios.

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En segundo lugar, los tomó por sorpresa la supresión del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) en el Presupuesto 2022, que cuando revisaron el proyecto no estaba incluido. Los intendentes pretenden no solo que se mantenga el FIM, sino que se refuerce, así como también que exista un flujo continuo de partidas presupuestales para obra pública en el conurbano.

Es que la obra pública es uno de los bastiones de los "barones", y para ello precisan del FIM. Una potencial eliminación les restaría autonomía en la gestión. Como contracara, entienden que el nuevo presupuesto no pone el suficiente foco en el conurbano y hace más énfasis en el interior rural, destinándole mayor volumen financiero.

Esta decisión de Axel Kicillof tomó por sorpresa a los intendentes ya que no lo esperaban. Mucho menos luego de la remontada del oficialismo en las elecciones legislativas de noviembre, en la que hubo una gran influencia del poder político de los mandatarios. No comprenden cómo, después de haber aportado una mano concreta y certera en el "triunfo", el Presupuesto 2022 no sea más amigable con sus distritos.

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