martes 29 de noviembre de 2022

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Internacionales

La alarmante predicción financiera de un flamante Nobel de Economía

Douglas Diamond, uno de los tres recipientes del premio Nobel de Economía, reveló dos formas en la cual la economía de los Estados Unidos se encuentra expuesta.

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La semana pasada, el economista norteamericano Douglas Diamond, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, fue galardonado con el premio Nobel de Economía. Junto con el, fueron premiados otros dos célebres economistas de la misma procedencia: Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal (FED), y Phillip Dybvig, “por su investigación sobre los bancos y las crisis financieras” y el estudio de cómo deben ser regulados los mercados financieros.

Así pues, este lunes Diamond dio una entrevista con Business Insider, en la cual afirmó que “dos tendencias corren el riesgo de golpear el sistema financiero de Estados Unidos”. En primer lugar, menciona la vertiginosa suba de las tasas de interés que puede llegar a producir una desconfianza del público en el sistema y generar una salida de fondos, mientras que por otro lado encuentra que las empresas se encuentran muy expuestas al encarecimiento del crédito.

Cabe destacar entonces que los Diamond y Dybvig escribieron un artículo en 1983 que tuvo grandes repercusiones al explicar el papel que desempeñan los bancos en la economía. En él, los dos economistas detallaron cómo los bancos actúan como valiosos intermediarios al tomar depósitos de los ahorristas y ofrecer préstamos a largo plazo a empresas y otros prestatarios.

Sin embargo, si no se cuenta con los mecanismos de protección apropiados este equilibrio puede desaparecer muy rápido. En caso de que la confianza en el sistema se desvanezca, una gran cantidad de ahorristas pueden retirar su efectivo de inmediato y llevar a la bancarrota a los mismos bancos que sustentan al mismo sistema. Justamente, esto fue lo que sucedió en la crisis financiera de 2007, cundo el colapso de las hipotecas de alto riesgo destruyó la confianza pública en los bancos y dio inicio a la Gran Recesión y el desplome del gasto de los estadounidenses.

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En términos actuales, la crisis del coronavirus y la ola inflacionaria mundial son factores que hunden al sistema financiero en un nuevo mar de incertidumbre. Como consecuencia, con la creciente inflación y la lucha de la Reserva Federal contra el aumento de la inflación, no es difícil que crezca la desconfianza hacia el sector financiero. Como afirman ellos, las crisis financieras son inherente impredecibles y, según comentó Diamond en la entrevista, los aumentos de tasas más rápidos de lo habitual podrían ser suficientes para acabar con la sensación de seguridad.

“Se necesitan al menos eventos algo inesperados para causar una crisis financiera, o el tipo de carrera en la que hay suficiente pérdida de confianza y pérdida de patrimonio neto para que las personas se apresuren a salir antes de que otros lleguen allí”, afirmó el economista. “El ‘miedo al miedo mismo’ o una especie de profecía autocumplida”, agregó.

Por el momento, la FED ha evitado semejante sorpresa, ya que el banco central de los Estados Unidos ha anticipado sus decisiones sobre las tasas en las semanas previas a sus reuniones de política, lo que hace que los economistas e inversores tengan a mano un pronostico confiable del movimiento de las tasas de interés.

Esa seguridad no es un hecho, y lo que esta sucediendo en el Reino Unido brinda un ejemplo perfecto de cómo una política inesperada puede sorprender al público. Luego de que las propuestas fiscales de la primera ministra Liz Truss golpearon a la libra y los bonos del gobierno, el Banco de Inglaterra se vio obligado a intervenir con compras ilimitadas de bonos para impulsar el mercado. La medida socavó los esfuerzos del banco central británico para enfriar la inflación al inyectar más efectivo en la economía en apuros y, aunque parte del daño se ha mitigado desde entonces, el episodio ha erosionado la confianza en el sector financiero del Reino Unido.

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Con la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y una desaceleración global que genera incertidumbres importantes, la Fed no está a salvo de un episodio similar. Los movimientos inesperados de las tasas mencionados podrían ser suficientes para que los inversores muevan su dinero y la discordia reine en los mercados financieros, declaró Diamond.

“Digamos que sabías que las tasas de interés iban a subir 300 puntos básicos el próximo mes. Planearías con anticipación para asegurarte de que no tienes una cartera que se va a acabar" añadió, afirmando luego que "las crisis financieras tienen que ser razonablemente impredecibles si las personas son sensatas acerca de cómo asignan sus fondos”.

El ciclo de alzas rápidas de la Fed se vuelve aún más potente por el largo período de tasas cercanas a cero que lo precedió. Las empresas y los prestatarios esperaban que las tasas a corto plazo “se mantuvieran básicamente constantes y alrededor de cero durante un largo período”, afirmó Diamond. En otras palabras, había sido relativamente barato para las personas adquirir una tarjeta de crédito, un automóvil, una hipoteca o cualquier otro tipo de deuda.

“La gente no estaba comprando seguros a través de deuda a largo plazo o mediante swaps de tasas de interés. Con esa circunstancia, cuando realmente aumenta las tasas de interés rápidamente, estará realmente expuesto. Es por eso que estamos realmente expuestos en este momento”, explicó Diamond.

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Así sucede que Diamond considera que a medida que las tasas suban más e intensifiquen la carga de la deuda de las empresas y los prestatarios, las posibilidades de que el sistema financiero se vea afectado aumentarán. “El período bajo durante mucho tiempo y la flexibilización cuantitativa permitieron a la gente dormir tranquila porque las tasas de interés no iban a subir y establecieron estructuras que, si subían, podrían meterse en problemas. Lo y detrás, las tasas de interés subieron, y podrían meterse en algunos problemas", concluyó.

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