La incesante lluvia que se desató durante la madrugada sobre la Ciudad de Buenos Aires y alrededores abrió el interrogante sobre la figura del partido que paralizará al país: ¿Se juega el Superclásico? ¿El mal clima complicará las condiciones del campo de juego del Estadio Monumental?.

Si bien el panorama no fue alentador en el inicio del día, el pronóstico del clima es positivo de cara a las 21.30, horario pautado para el inicio de la primera semifinal de Copa Libertadores entre River y Boca. “Las lluvias de esta intensidad seguirán hasta media mañana. Luego pueden quedar algunas lloviznas aisladas pero con tendencias a mejorar durante la tarde”, le explicó a Infobae el meteorólogo Christian Garavaglia.

Veo poco probable que siga lloviendo por la noche. Seguramente se mantendrá nublado y muy fresco, con una temperatura cercana a los 12°C, pero sin lluvias”, detalló. El Servicio Meteorológico Nacional indica apenas un 10% de probabilidades de precipitaciones para la noche.

Frente a este escenario, el Superclásico no correría ningún peligro: habrá que esperar cómo responde el campo de juego del estadio para ver cuánto influye el agua en el normal desarrollo del juego. “El nuevo sistema de drenaje hará que el partido no corra ningún tipo de riesgo. La cancha estará rápida pero no habrá ningún problema”, informaron fuentes del club a este medio.

Habrá que ver, también, si la velocidad que tendrá el césped cambia la planificación de Marcelo Gallardo y Gustavo Alfaro. En el local, parecería existir sólo una incógnita: Javier Pinola o Paulo Díaz. Aunque Nicolás De La Cruz, uno de los que con su pegada puede sacarle provecho a la lluvia, viene de estar un mes inactivo por una distensión en el psoas derecho.

En el rincón xeneize, el técnico todavía especula con la formación y la gran duda está posada sobre la cabeza de Eduardo Salvio, quien se resintió de su lesión durante los últimos días pero no está descartado. Emanuel Reynoso compite por el puesto con él, algo similar a lo que ocurre en la ofensiva con la puja entre Ramón Ábila y Mauro Zárate, quienes vienen de recuperarse de diversas complicaciones físicas.

El accidentado último enfrentamiento entre River y Boca por Copa Libertadores en la final del 2018 también tuvo un capítulo empañado por la lluvia: el duelo de ida debió ser postergado para el día siguiente por la tormenta que castigó el campo de juego de la Bombonera.

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