Lo que hasta hace algunos días era rumor para unos, necesidad para muchos, parece convertirse en realidad. El presidente Mauricio Macri, también líder político de Cambiemos, acepta que María Eugenia Vidal vaya por su reelección como gobernadora de la provincia de Buenos Aires no solo dentro de la lista oficialista sino también traccionada por candidatos de Alternativa Federal.

La jugada que están dispuestos a realizar tiene un objetivo inmediato: ir en busca de Sergio Massa, precandidato presidencial, para que deje de lado cualquier posibilidad de acuerdo con la oferta electoral que encabezan Alberto y Cristina Fernández y sume su estructura para –al menos- mantener el principal distrito electoral fuera del alcance del kirchnerismo.

El principal inconveniente para llevar a buen puerto esta estrategia lleva la rúbrica del propio Macri: un decreto que firmó meses atrás para prohibir la implementación en procesos electorales del sistema de boletas colectoras. Lo que se limita con esa medida es que un mismo candidato lleve a otros, propios o de distintas fuerzas, en su misma lista pero para cargos de distintos niveles de gobierno.

El citado decreto podría tener marcha atrás de la mano del propio Presidente, que sería la versión que más lo dejaría expuesto. O bien se podría ir a la justicia con objeciones que tengan suficientes fundamentos como para que se lo considere inaplicable, al menos en los próximos comicios.

En la Casa Rosada activaron este plan con apuro porque las mediciones que están recibiendo darían por hecho que la fórmula que integrarán Axel Kicillof y Verónica Magario, elegida por el binomio Fernández-Fernández para llegar a la gobernación bonaerense, hoy tiene claras chances de ganarle el mano a mano a Vidal.

Y de no alcanzar este posible acuerdo con Alternativa Federal, desde Cambiemos alentarían al menos que Massa y compañía no solo mantengan distancia del proyecto nacional del kirchnerismo sino que además presenten candidatos propios en la provincia, de tal manera que los principales frentes del peronismo dividan sus votos.

Macri tiene claro que buena parte de su suerte está atada a lo que Vidal le sume en la provincia. A la vista los reveses que el oficialismo viene teniendo en las elecciones para cambiar o renovar gobernadores en distintos puntos del país, perder el territorio bonaerense sería la confirmación del fin de la gestión de Cambiemos también a nivel nacional.

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