Que la ciudad amanezca repleta de basura se transformó en una postal común en Mar del Plata. A la falta de tachos de basura y de frecuencias de recolección en distintos barriosm se le sumó una medida de fuerza en el centro de disposición final de residuos que mostró la basura de la basura.

La Municipalidad de General Pueyrredon gasta más de dos millones de pesos por día para financiar a la empresa recolectora 9 de Julio. A pesar de no cumplir con muchos de las condiciones que tiene el contrato, la firma privada no para de recibir aumentos avalados por el intendente Carlos Arroyo.

Pero las sumas millonarias sólo son para un pequeño grupo de empresarios. Mientras algunos pocos se llevan más de 60 millones de pesos por mes, un pequeño grupo de trabajadores gana menos de 10 mil pesos y realizan sus tareas en pésimas condiciones.

Frente a esta situación, los recicladores decidieron hacerse escuchar y comenzaron una medida de fuerza. Los trabajadores de la empresa 9 de Julio no pudieron descargar la basura en el centro de disposición final y salieron a la luz las miserias de los funcionarios y los empresarios.

Una vez más, la gestión de Arroyo no pudo llevar adelante una negociación y el diálogo fracasó. Frente a esto, le solicitaron a la Justicia el aval para poder desalojar a los trabajadores. Para sorpresa de los asesores del intendente, no tuvieron la respuesta que esperaron y el juez de Garantías De Marco dejó en ridículo la iniciativa oficialista.

"Frente al reclamo de un grupo de no más de 10 personas que sobreviven en los márgenes de la marginalidad, comiendo los desperdicios de los restoranes y los alimentos vencidos de los supermercados, la única respuesta de la agencia ejecutiva local no puede ser la punitiva, sin transitar previamente el camino del diálogo y del consenso", escribió el magistrado.

Los trabajadores del centro de disposición final trabajan separando basura y no cuentan con agua corriente, tienen un salario que no les alcanza para superar la línea de la pobreza y si piden mejores condiciones corren el riesgo de ser reprimidos.

Cada vez que la ciudad amanece repleta de bolsas de residuos no sólo se puede ver la basura en las calles. También salen a la luz la basura de los funcionarios de turno y de los empresarios que cada vez acumulan más poder.

Comentá y expresate