Abril de 2018. Los trabajadores de la confitería Boston no cobraron la totalidad de sus sueldos de marzo y, a modo de protesta, decidieron repartir medialunas y café en la sucursal de Varese. Era el inicio de un conflicto que ya lleva más de 200 días, con sucursales cerradas y más de 60 empleados despedidos.

Días después de la primera protesta, los dueños del establecimiento gastronómico decidieron cerrar el local ubicado en la Diagonal Pueyrredon y reubicar a los trabajadores. Los sindicatos de Pasteleros y UTHGRA apoyaron el reclamo de los empleados por irregularidades en el cobro de salarios, falta de pago de horas extra e incumplimientos en los aportes a la obra social.

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El segundo paso de los dueños fue enviar telegramas de despido a 60 de sus 80 empleados. El cierre de sucursales no cesaba. Los trabajadores, desesperados, tomaron los espacios ubicados en Varese y Constitución.

Los propietarios de la firma acusaron a los empleados de usurpación y violencia y se negaron a indemnizar a la gente. La empresa quedó al borde de la desaparición a mitad de año, cuando los empresarios pidieron el concurso preventivo de acreedores.

La resistencia de los trabajadores no se quebró. A fines de diciembre, tras una orden de desalojo para la sucursal ubicada en Urquiza y la costa, sindicalistas, políticos y cientos de marplatenses se acercaron al lugar para apoyar a los empleados. A pedido de los dueños, el oficial de Justicia decidió desestimar la orden.

Tras varias horas de resistencia, el desalojo de la Boston se suspendió. “Los interesados decidieron no hacerlo, se suspende hasta que lo pidan de nuevo los dueños de la propiedad”, expresó la abogada de UTHGRA, Selena Marinelli.

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