Las reservas del Banco Central sufrieron ayer otra fuerte caída, al descender USD 1.499 millones. Una parte se explica por el pago de un vencimiento con el Club de París(USD 880 millones). Con este nuevo descenso, la pérdida acumulada es de USD 11.800 millones, lo que significa una reducción del stock del Central desde los máximos registrados en los primeros días de enero de nada menos que 18,4%.

El máximo histórico de reservas en poder del BCRA se registró el 11 de enero pasado, cuando el stock ascendió hasta los USD 63.900 millones. Y fue luego de un gran salto por la colocación de bonos en dólares por USD 9.000 millones que realizó el Tesoro en el exterior ni bien comenzó el 2018.

Pero desde entonces comenzó un declive que se fue acelerando con el paso de las semanas. Como consecuencia, el nivel de ayer quedó en USD 52.099 millones, volviendo a los niveles de noviembre de 2017.

El Central no tuvo otro remedio que frenar la política de acumulación de reservas, al vender casi USD 10.000 millones entre principios de marzo y mediados de mayo para frenar la presión sobre el tipo de cambio. No obstante, igual la devaluación superó el 20% y llevó el dólar hasta los $ 25.

El único alivio es que desde hace un par de semanas la entidad que preside Federico Sturzenegger dejó de vender, al instalar una orden diaria de USD 5.000 millones a $ 25. Pero se trata de un equilibrio cuanto menos inestable. El dólar volvió a subir ayer y el mayorista se acerca a ese "techo" de 25 pesos, por lo que no sería extraño que vuelvan a comprarle al BCRA a ese nivel.

El objetivo que se había planteado Sturzenegger era llevar las reservas a por lo menos USD 75.000 millones, el equivalente al 15% del PBI. Con las últimas caídas se volvió a valores inferiores al 10% del Producto, lo que vuelve a la Argentina más vulnerable ante nuevas presiones en el mercado cambiario.

El derrumbe de reservas podría haber sido aún peor de no ser por dos operaciones que reportaron fuerte ingreso de divisas: la activación de un préstamo con el Banco de Basilea por USD 2.500 millones y la colocación de un bono en pesos por parte del Tesoro, que atrajo una fuerte suscripción desde el exterior. Pero nada de esto alcanzó para detener la sangría de divisas.

Este panorama vuelve mucho más relevante la negociación con el FMI.Se supone que una vez alcanzado el acuerdo, los dólares que aporte el organismo serán para ir pagando los vencimientos de deuda, por lo que el Central ya no será necesario que los recursos salgan de las reservas.

Una caída del 18% en poco más de 4 meses es un signo de alerta para los inversores y también para las calificadoras de riesgo, que ven en esta tendencia un aumenta la vulnerabilidad de la economía argentina.

Al mismo tiempo que caen las reservas, también se deteriora la situación de los bonos argentinos, que ayer sufrieron una caída de entre 1,2 y 1,7%, especialmente en las series más largas. Y por ahora nada indica que la recuperación esté cerca.

Además, surgen dudas respecto al volumen que tendrá el paquete de ayuda con el Fondo. Balanz Capital, por ejemplo, enfatizó que los USD 30.000 millones que pondría el organismo multilateral no serían suficientes para llevar tranquilidad teniendo en cuenta que la demanda de dólares se mantiene en niveles muy elevados por atesoramiento, turismo y el déficit de la balanza comercial.

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