“Tenemos una felicidad enorme, fue un año muy duro”, expresaron los trabajadores de la confitería Boston de Buenos Aires y Moreno que este sábado, tras un año de lucha, reabrió sus puertas. A partir de ahora el comercio está a cargo de un síndico. Los propietarios anteriores habían dejado una deuda de 96 millones de pesos.

“Estuvimos contenidos, contamos con el apoyo de los marplatenses, concejales y muchos otros actores de la ciudad”, expresó la secretaria adjunta de Uthgra, Nancy Todoroff.

Por su parte, Carlos Vaquero, del gremio de Pasteleros, resaltó la labor en conjunto de los dos sindicatos para llegar a este gran paso. “No importan los nombres o los gremios que lucharon, lo que interesa es la fuente de trabajo”, enfatizó.

Todoroff agregó que los hermanos Lotero habían dejado una importante deuda contraída en tres años. “La administración debía 96 millones de pesos, algo inaudito”, expresó. Y agregó que la confitería “tiene que ser rentable para conseguir nuevo comprador”. “Ojalá podamos seguir tomando gente y aquellos trabajadores que fueron despedidos”, agregó.

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Para esta nueva etapa, seis de los anteriores trabajadores quedarán fijos en el local y habrá un franquero. Los demás cubrirán suplencias y licencias en esta sucursal y en la de avenida Constitución, que fue recuperada la semana pasada.

En este caso, entre los dos sindicatos arreglaron las instalaciones para la puesta en marcha. Los gremios se hicieron cargo de la materia prima y el trabajo lo desarrollaron los jóvenes que forman parte de ambas organizaciones.

“Pedimos a la ciudadanía que vengan a tomarse un cafecito y comer una medialuna porque le van a estar dando una mano a los chicos”, añadió Vaquero.

Durante la reapertura estuvieron presentes los concejales Mercedes Morro, Ariel Ciano, y Mario Rodríguez, entre otros. También estuvo el titular de la CGT Regional Mar del Plata, Miguel Guglielmotti y el representante del Ministerio de Trabajo Gustavo Serebrinsky.

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