A un mes de la vuelta a la actividad de la institución colegial en el distrito, hago un balance y planteo una perspectiva para los venideros. Sabemos que la recuperación plena va a ser muy lenta, porque no seremos una excepción a la realidad de la gran mayoría de los sectores. Al día de hoy, desde el 11 de mayo, han ingresado a la entidad un promedio de 15 legajos por día para su revisión. Dicho total representa un 68% menos comparado con el mismo mes de 2019, el que, a su vez, fue 28% menor al de 2018. No hace falta mucho análisis para observar la crítica situación por la que atravesamos.

Por otro lado, el 29,3%de estos legajos corresponden a presentaciones de obra nueva (proyectos y/o direcciones de obra a construir); 23% a tareas de electromecánicas (ascensores, informes técnicos, inspección y ensayo y asesoramientos); 21,3% a presentaciones referidas a tramites de instalaciones de gasy 19,8% a mediciones(incorporaciones al catastro municipal y regularizaciones).

Si bien estos porcentajes se realizan sobre el análisis de datos distritales, a nivel provincial encontramos una situación similar. El Colegio registra en abril una caída del 84% en la recaudación en concepto de ejercicio profesional, siempre comparando con el mismo mes del año anterior. En marzo, también había sido negativa en un 10%.

Este último punto deviene obviamente del cumplimiento del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) y de que la enorme mayoría de los procedimientos que tienen que ver con el control de documentación no cuenta con una opción que pueda efectuarse de forma no presencial. El contexto actual ha obligado, de alguna manera, a encaminar algunas acciones del órgano ejecutivo superior de nuestro colegio en ese sentido.

De todas formas, considero que los colegios en general requieren de cambios estructurales y profundos. Cambios que redefinan el rol que están cumpliendo. Si bien hoy tienen una función acorde a la ley, no siempre es lo que la realidad de las actividades requiere. Creo que deben ir hacia un cambio de modelo que permita un desarrollo profesional más liberal, más flexible y que se adapte rápidamente a las nuevas demandas, tanto de los comitentes/clientes, como de los propios matriculados.

Hablo de los Colegios en general, porque creo que el nuestro está incluido en un sistema mucho más amplio. Un sistema donde existe un conjunto de entidades intermedias que han definido su misión y función en leyes sancionadas en los años ‘80, que deben necesariamente revisarse y que, por una cuestión de formato legislativo de aquel entonces (aunque hoy todavía se mantiene mucho de esta matriz a la hora de legislar), son muy rígidas y con poco margen de adaptación.

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