Con dos fallos, la Corte Suprema de Justicia ratificó ayer los límites de una relación de dependencia laboral, al dejar fuera de ese vínculo estable a la contratación de un profesional monotributista por parte de una clínica médica y también a un voluntario que colaboraba con una ONG dedicada a la recuperación de adictos a las drogas.

En el primero de los casos, un cirujano contratado por el Hospital Alemán reclamaba una indemnización tras el cese de su contratación. Su pedido había sido convalidado por la justicia de primera instancia y la Cámara de Apelaciones del Trabajo. Pero en el voto mayoritario firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Carlos Rosenkrantz la Corte advirtió que ese vínculo no tenía "los rasgos de una relación laboral", porque el médico sólo facturaba por los servicios que iba prestando cada mes, que eran diferentes, y por montos distintos. Esas facturas, además, no eran correlativas, lo que fue analizado como otro indicio de que el neurocirujano trabajaba de manera independiente para el Alemán y otras clínicas médicas.

En la otra sentencia firmada el martes, pero con la firma de Lorenzetti, Maqueda y Rosenkrantz, la Corte revocó un fallo de la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que había admitido una relación laboral entre una persona y una ONG dedicada a recuperar adictos. El máximo tribunal sostuvo que la cámara ignoró pruebas que indicaban que, si hubo prestación de servicios, las características de la relación eran propias de un voluntariado y no de una relación de dependencia.

Par la Corte, se omitió valorar que según los testigos, si bien hubo prestación de servicios, ese trabajo tuvo lugar en el contexto de un voluntariado social para “colaborar y ayudar en las tareas de necesidad”, que la demandante formaba parte de la organización y que todas las prestaciones eran ad honorem.

Fuente: Clarín.

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