María Zunilda es una vecina de Ostende que, por iniciativa propia, llevó adelante la colocación de zinguería y la construcción de drenes y pozos blancos en su casa para evitar inundaciones en su propiedad.

La mujer contó que "no sólo dejó de tener inundaciones", sino que contribuyó a disminuir el escurrimiento en las calles y a recargar de agua el acuífero subterráneo.

"Nuestra casa está en una suerte de pozo. Nos pasó que en una tormenta nos entró agua en la casa y tuvimos que tomar una decisión al respecto. Allí surgió la idea de hacer estos aros con bajadas desde la zinguería. Todo esto desemboca en nuestro patio y todo va al mismo pozo, no va a la calle, cosa que es importante para colaborar con el barrio. Cada uno desde su lugar puede aportar. Investigamos un poco y descubrimos cómo llevar adelante esta solución. Desde que hicimos esta reforma no volvimos a tener problemas", dijo Zunilda.

Desde el 2018 existe la ordenanza 5289 que prohíbe el vuelco de los pluviales al espacio público. Anteriormente había otras normas para que cada vecino infiltre las aguas de lluvia dentro de su terreno, ya sea a través de pozos blancos o drenes encespados.

La idea es renovar o reforzar este criterio para que los vecinos que estén drenando las aguas de lluvia hacia las calles dejen de hacerlo. La propuesta es notificar a los frentistas en forma progresiva comenzando por las zonas que tienen anegamientos puntuales para avanzar en la resolución de la gestión de los pluviales.

Carlos Dalto, director de Ecología, área dependiente de la Secretaría de Paisaje y Medio Ambiente, explicó en profundidad la propuesta: "Observando cómo se ha ido desarrollando la aplicación de esta ordenanza, nos pareció muy representativo el trabajo de algunos vecinos. Cómo entendieron la ordenanza y colaboraron con una solución. Infiltrando el agua de lluvia en sus propios terrenos. Esta acción reduce la escorrentía en las calles y permite ir resolviendo el manejo de los excedentes pluviales con drenes en espacio público sin tener la necesidad de hacer una obra dura convencional. La idea es abordar soluciones a escala de microcuencas para desarrollar una gestión integral del recurso hídrico".

Dalto detalló su alegría al ver casos como el de María Zunilda Méndez, vecina de Pinamar: "Veo lo que se llevó adelante y me genera mucha alegría. La utilización correcta de los pozos blancos aplicada en una situación muy particular como la que tiene Zunilda en su casa. Por eso nos interesa mostrar cómo, de forma creativa, se puede aplicar en todos lados. Si cada uno infiltra dentro de su terreno implica una gestión de los pluviales totalmente beneficiosa. Esto se resuelve muy fácilmente y, a su vez es positiva para la recarga del acuífero subterráneo".

"Esta Ordenanza hay que volver a instalarla con una mirada ecológica. La realidad, la cantidad de lluvias, el aumento del escurrimiento superficial nos lleva a impulsar la recuperación de esta idea. Venimos trabajando", explicó Dalto, "junto a Servicios Urbanos y Planeamiento para poner en marcha, si bien la ordenanza existe hace algunos años, no está de más relanzarla. Estamos en pleno de proceso de, a partir de las cuencas que presentan algún tipo de anegamiento, solicitarles a los vecinos que realicen los drenes o pozos blancos. La idea es ir progresivamente cubriendo todas las localidades. La ordenanza prevé una penalización, nosotros no queremos ir por ese lado en esta etapa sino explicarle a los vecinos que este pequeño aporte es muy beneficioso para la comunidad".

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