La defensa oficial de un pastor chileno acusado de captar a decenas de personas en condiciones de vulnerabilidad en Mar del Plata para explotarlas laboralmente y abusar de al menos cuatro de ellas, solicitó su absolución y dijo que los fieles que asistían al templo que él encabezaba eran "libres" y "no sufrían ningún lavado de cerebro".

Durante los alegatos de cierre del juicio que se le sigue a Isaís Nelson Hurtado (51) en la localidad balnearia, sus defensores, Manuel Bailiú y José Galán, consideraron que los delitos que se le imputan "no pudieron acreditarse", y que "lo único que se ha mostrado es la existencia de una congregación religiosa".

"Se ha intentado brindar una imagen de Isaías como una especie de manipulador mesiánico", señaló Galán ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal marplatense, Roberto Falcone, Mario Portela y Alfredo Ruiz Paz.

Hurtado, quien llegó al juicio detenido en la cárcel de Ezeiza, está imputado por los delitos de "trata de personas agravado", "abuso sexual con acceso carnal" y "amenazas", y el fiscal Juan Manuel Pettigiani había solicitado días atrás en su alegato una condena a 35 años de prisión.

Pettigiani, quien comparó al acusado con el criminal estadounidense Charles Manson por su métodos de captación de víctimas, consideró probado que al menos desde el 30 de julio de 2008 hasta el 4 de julio de 2016, el pastor reclutó a 23 personas "utilizando el engaño, la coerción y el abuso de la situación de vulnerabilidad en que se encontraban".

El fiscal señaló además que la explotación de las víctimas, dos de ellas menores, era concretada "mediante su reducción a la servidumbre".

A su turno, los defensores cuestionaron a lo largo de más de cuatro horas los argumentos de la fiscalía, y señalaron que más allá de los testimonios, "faltaron exámenes científicos y diagnósticos concluyentes para determinar eventuales alteraciones de la voluntad" de las víctimas.

"Los casos planteados no configuran el delito de trata", indicaron los defensores, y agregaron además que "no se ha acreditado la finalidad de la explotación", y que quienes asistían al templo lo hacían"libremente" y "por propia voluntad", por lo que pidieron la absolución en ese sentido.

Cuestionaron además la acusación de "abuso sexual" de cuatro mujeres, y dijeron que el pastor admitió haber tenido "relaciones consentidas" con tres de ellas, mientras que negó haberlas tenido con la restante, menor de edad.

Rechazaron además la imputación por tres casos de amenazas y dijeron que "las declaraciones de las víctimas fueron contradictorias" en ese sentido.

El cierre de los alegatos corrió por cuenta de la defensa de la mujer de Hurtado, Patricia Soledad Padilla Coronado (52), también chilena, quien está imputada como "partícipe necesaria" del delito de trata, y para quien el fiscal había solicitado 12 años de prisión.

En su caso, la defensora, Marcela Benavides, consideró que la mujer debía ser absuelta porque, aunque ella no se reconociera como tal, también era una víctima de lo que ocurría en el ámbito del templo conocido como "Ministerio Apostólico y Profético Monte Zión", que funcionaba en el barrio San Carlos, a unas 30 cuadras del centro de la ciudad.

El juicio continuará el 11 de diciembre con la última palabra de los imputados, y luego se definirá la fecha del veredicto.

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