El Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, Gustavo Béliz,fue el encargado de llevar el mensaje espiritual del Gobierno a los empresarios. Lo hizo durante el almuerzo de cierre de la segunda jornada del 57 Coloquio de IDEA que se está desarrollando en el Centro Costa Salguero de la Capital Federal.

Bajo el título de "Conversaciones sobre la fe y el liderazgo" y ante unos 300 comensales que los escuchaban reconoció que “en política es difícil tener fe" pero aseguró que "tener esperanza es importante como acto rector del comportamiento individual y grupal”.

El mensaje de Béliz estuvo totalmente despojado de contenido político mientras el resto de la agenda de los empresarios transcurre en el rol fundamental en la generación de valor y de trabajo de calidad que tienen las empresas y en la convocatoria a abordar la agenda que permita sacar al país de la crisis. Beliz se refirió a un tema un poco particular dentro de la agenda de un evento que busca analizar las prioridades políticas y económicas de la Argentina que permitan generar un nuevo modelo de país y un espacio de reflexión sobre los acuerdos para lograr esos objetivos.

Parte del empresariado compartió el discurso del hombre que más profesa la religión dentro del gabinete del presidente Alberto Fernández, precisamente por estar despojado de tinte político y de un tono de campaña como el que le vienen imponiendo otros ministros a sus mensajes

Críticas a las redes sociales

Beliz cosechó algunos rechazos de los empresarios al criticar duramente a las redes sociales. Consideró a las mismas como “generadoras de un desierto espiritual y que le meten información basura a la gente". También hizo referencia al mal posicionamiento de los gobiernos y la sociedad "porque tienen basura en su interior que les llega vía redes sociales que van de la mano de las grandes corporaciones mediáticas que llenan el cerebro de cosas dañinas".

La novedad es que varias de las intervenciones del funcionario fueron celebradas por los presentes del almuerzo que estuvo reservado para los invitados al evento, pero fue cerrado a la prensa pese a que había muchas mesas vacías.

Otra de las sorpresas fue que en varias de las mesas, mientras se almorzaba, el diálogo entre los empresarios fue constante y en voz alta. En algunos momentos hubo encargados del evento que pidieron a los mozos que le solicitaran a los comensales a bajar el tono de las conversaciones parar permitir escuchar la voz de Beliz. De todos modos, la impronta de Beliz profundizó en la necesidad de profesar a diario la fe, de escuchar al otro, dejar el ego de lado "y ver a Dios siempre en la cara del otro".

Sus palabras formaron parte de un panel que compartió sus experiencias y creencias religiosas con Silvia Bulla, tesorera de IDEA y también presidente de Danisco, Directora de HR para Latam de IFF y titular del CEADs. También estuvo Gonzalo Tanoira, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) y director externo del Grupo Peñaflor.

Los tres compartieron sus visiones y hasta experiencias y creencias que los llevaron a profesar una profunda fe en principios religiosos, de normas de comportamiento social e individual y una determinada actitud vital, entendiendo que se trata de un aspecto importante o esencial de la vida. "Tener fe, vivir con la fe es un aspecto esencial en lo que uno hace a diario", le dijo Béliz a los ejecutivos de IDEA, ante quienes también confesó que se levanta a diario una hora ante para "agradecer" y mantener la fe como rector de sus actitudes cotidianas.

Tanoira, contó que su acercamiento a la fe tuvo que ver con la experiencia de tener un hijo con discapacidad. "A partir de eso, rezo mucho porque también pasé por varios milagros que me acercaron a la fe", sostuvo el empresario, logrando otro de los momentos emotivos del almuerzo. El empresario reconoció que esa profesión de religiosidad lo llevó a organizar retiros espirituales para políticos y empresarios "porque cuando la fe está presente es mucho más fácil unir". También contó una anécdota referida a cómo a partir de la fe pudo salvar del cierre a una empresa papelera de Entre Ríos que era de su propiedad y que estuvo al borde de la desaparición en el 2008.

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