Cuando la encontraron tendida sobre un charco de su propia sangre en la cama de la habitación “10” de un hotel alojamiento de Florencio Varela, Carolina Medina (25) cursaba el séptimo mes de embarazo. El bebé que murió dentro de su vientre era un varón y ya tenía nombre: lo iban a llamar Lorenzo.

Así se lo confirmaron los familiares de Carolina, cuyos restos fueron velados este miércoles en Quilmes, mientras aguardaban la llegada de la abuela de la víctima desde Santiago de Estero para enterrar el cuerpo en el cementerio de Ezpeleta.

Carolina cursaba el séptimo mes de gestación cuando murió desangrada, producto de los desgarros que sufrió en sus órganos reproductivos, urinarios y digestivos y que fueron producidos por un “objeto”.

El bebé que gestaba Carolina, Lorenzo, iba a ser el primer hijo de su pareja con Alfredo Santos. Este hombre contóque la vio por última vez cuando salió de su casa de Quilmes Oeste, en la madrugada del sábado pasado, unas siete horas antes de que ingresara al hotel con otro hombre. A su marido le dijo que salía rumbo al kiosco para comprar chocolates porque tenía un antojo.

Carolina tenía dos chicos de una relación previa, una nena de 8 años y un nene de 6 que ahora quedarán al cuidado de sus abuelos porque el padre “nunca se hizo cargo”, según explicó Hugo Medina, un tío de la víctima.

Mientras, la Justicia intenta reconstruir qué pasó con Carolina desde que salió de su casa a las 2.30 e ingresó al hotel alojamiento “Susurros” de Florencio Varela a las 9.45 en el Ford Focus que manejaba Ariel Norberto García (37), detenido y acusado por “homicidio y aborto”.

García escapó del hotel alojamiento a las 12.33, en su auto. En la huida rompió la barrera de entrada al lugar. Dejó en la habitación “10” a Carolina desangrándosesobre la cama.

Fueron las cámaras de seguridad del hotel alojamiento la clave para dar con García. Captaron la patente del coche, que estaba a nombre del padre del imputado yquefue quien entregó a su hijo a la Justicia.

García no quiso declarar cuando estuvo frente a frente con la fiscal Gisela Olszaniecki, titular de la UFI N°3 descentralizada de Florencio Varela.

El imputado sí reconoció que tenía antecedentes por robo. En efecto, tiene un causa de 2011 y estuvo preso en el penal de Gorina, del que salió con un prisión domiciliaria morigerada para internarse en un centro de adicciones.

Hoy espera cupo en el Servicio Penitenciario Bonaerense.

Fuente: Clarín.

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