La emotiva carta de la hija de un marinero desaparecido en un naufragio en 1958
El buque de salvamento de ARA Guaraní se hundió cerca de Tierra del Fuego con 38 tripulantes a bordo, en medio de un violento temporal

Cecilia Cassol está conmovida por la desaparición del submarino ARA San Juan y el hecho remueve sentimientos en su historia familiar. Su mamá, Stella Maris Romero, tiene 69 años y es hija de un marinero desaparecido en el naufragio del ARA Guaraní, en 1958. La mujer escribió una emotiva carta, que Cecilia compartió en su cuenta de Facebook.

“Lo que me asombró en esta oportunidad es que en todos estos años el sistema no cambió; los mismos discursos, los mismos ‘protocolos’”, expresa en el texto Stella Maris, donde recuerda la historia de hace casi 60 años que asombra y conmueve por la similitud con la desaparición del ARA San Juan.

El 15 de octubre de 1958, el buque de salvamento de la Armada Argentina ARA Guaraní (R-7) se hundía en aguas cercanas a Tierra del Fuego con sus 38 tripulantes a bordo y en medio de un violento temporal. Nunca se encontraron sobrevivientes, ni naufragio, ni los cuerpos de quienes habían zarpado para tareas de salvamento.

“Ahora que les dieron la ‘sorpresa’ a los familiares del A.R.A San Juan, quisiera expresar algo de todo lo que tengo atragantado.Tengo 69 años y soy hija de uno de los náufragos del A.R.A. Guaraní, un remolcador que estaba en ‘reparaciones’ en el puerto de Ushuaia y salió a ‘prestar apoyo’ a un avión que realizaba un traslado sanitario desde la Antártida en medio de una tormenta infernal”, comienza la nota redactada por la mujer.

“Me asombró la similitud de los discursos, la siembra de esperanzas que nunca se realizarán. 1958: no descartamos que estén a la deriva... 2017: no descartamos que estén en superficie... 1958: tal vez estén refugiados en una de las tanta cuevas costeras hasta que amaine el temporal... 2017: tienen oxígeno por x días y están preparados para esa contingencia... 1958: no vamos a dejar de buscarlos... 2017: los vamos a buscar hasta que los encontremos... 1958: están desaparecidos... 2017: están desaparecidos... “, expresa con dolor.

Entre otras cosas, la mujer encuentra "demasiadas similitudes en 59 años". "Las viudas volverán a rehacer sus vidas, pero la cicatriz las acompañará de por vida, son jóvenes. Ojalá no haya niños 'mayorcitos' y sí pequeños como mi hermana, que tenía 45 días, sin recuerdos vívidos, olores, expresivas miradas... Ojalá los encuentren aunque sea muertos, porque hacer un duelo mirando el mar no sirve para nada; para una madre el dolor es insuperable, y para un hijo que jugó, hizo los deberes y amó como amé yo a mi padre, es un duelo prendido con alfileres", describe.

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