Desde el dolor más inmenso, quebrada por la tragedia y aún afectada por las secuelas de una herida de bala, Soledad Marcos (31), la mamá de Ciro Peñalba (10), asesinado por su padrastro el martes en La Plata, dejó un sentido mensaje en su cuenta de Facebook.

"Lo que me pasó no tiene explicación ni consuelo. Estoy destruida, sólo sigo por mis hijos", escribió la mujer que fue atacada por su pareja, Juan Cruz Chirino (27) en esa mañana de espanto en la que también apuñaló a su hijo mayor.

"No merecía esto. Que un animal psicópata le arranque su vida y por eso la mía y de mi familia", relata la mujer que recibió un disparo en el pómulo en medio de un ataque de locura y celopatía de Chirino, el martes a las 6.30 en su casa de 116 entre 529 y 530, en el barrio platense de Tolosa. Soledad estuvo dos días asistida en un hospital y le dieron el alta.

Chirino, después de iniciar el horror se atrincheró en una de las habitaciones de la casa y permaneció casi nueve horas. Cuando la policía lo tenía rodeado se disparó un tiro en la cabeza.Sobrevivió unos minutos y murió camino al hospital.

"Ciro era el nene más increíble que puede existir. Siempre con una sonrisa, siempre jugando. Fanático de los jueguitos y de sus amigos... No se merecía esto", recuerda Marcos en el posteo de la red social que acompaña con una foto del nene que, según las pericias, fue asesinado de 16 puñaladas.

La madre agradeció las muestras de afecto y apoyo recibidas. El miércoles pudo dejar el centro asistencial y concurrió al velorio del nene en una casa fúnebre de La Plata.

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Ciro era hijo de Soledad y de su primer compañero, Ángel Peñalba. Según se pudo reconstruir, el asesino le avisó al padre biológico que mataría al nenito. Por eso, Peñalba decidió salir con rapidez de su casa de Melchor Romero hasta Tolosa. En la desesperación por llegar, chocó en el camino y también terminó en un centro asistencial.

Chirino mantenía una relación turbulenta con su pareja. Además de los celos excesivos tenía dificultades para conseguir trabajo, era adicto al juegoy esas anomalías sociales impactaban en su vínculo con Soledad, según reconstruyeron los asistentes que asisten a las víctimas.

Chirino y Marcos tenían tres hijos, dos nenas y una varón, todos menores de 7 años. Escucharon parte de lo que ocurrió esa mañana de brutalidad extrema y luego fueron retirados por la abuela, Alicia, y llevados a lo de un vecino.

"No tengo consuelo para este dolor. Mi amor, mi bebé mas grande, mi compañero de vida. El que me enseño a ser mamá y me llenó de amor. Siempre va a estar con nosotros en sus amigos, su familia y sus hermanos", se lamenta Soledad.

Y promete a los seguidores de la red: "Lucharé en su memoria. Mi amor por siempre Ciro. Te amo".

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