Durante los 72 días en los que cuidó a su abuela en la Clínica Pueyrredon, Alejandra Scanone descubrió que su vocación era ser trabajadora de la salud. Lo que nunca imaginó fue que la vida le depararía ser una de las integrantes del equipo de enfermería de esa misma clínica en el medio de una pandemia. Hoy, en la lucha contra el coronavirus, Alejandra forma parte de la primera línea de fuego. En el mismo lugar en el que acompañó a su abuela en sus últimos días.

“Mi vocación siempre tuvo que ver con la salud. Los costos no daban para estudiar medicina, también me hubiera gustado ser profesora de educación física. Tuve una abuela internada casi dos meses y medio en esta clínica y yo era una de las nietas que ayudaba a las enfermeras con su higiene personal", recuerda Alejandra, al borde de las lágrimas.

Son días en los que los trabajadores de la salud están movilizados por una seguidilla de contagios de los empleados de distintas clínicas. "Esto nos da la pauta de que el Covid 19 está en la sociedad, no solamente en las instituciones de salud sino que está a nivel comunitario. Hay que seguir con la prevención, con el lavado de manos, el distanciamiento social y el tapabocas. Ninguno está exento de ser positivo. De hecho, algunos han sido positivos sin presentar ningún síntoma", remarca la enfermera, en diálogo con Telediario.

Si bien los trabajadores de la salud reciben su reconocimiento cada noche con los aplausos de gran parte de la sociedad, se registraron casos de estigmatización hacia enfermeros y médicos en distintos puntos del país. En tal sentido, Alejandra cuenta que "hay personas que hoy están reconociendo la labor de las enfermeras y el resto de los trabajadores de la salud. Y hay lugares donde la gente te ve y piensa que está con el coronavirus al lado suyo. Pero no solamente nosotros estamos expuestos, todos estamos en la misma situación".

Sobre la exposición diaria que demanda su trabajo, Alejandra reconoce que “las personas allegadas y nuestros familiares directos no toman tanta consciencia de que estamos muy expuestos o en primera línea”. “Los que no son tan allegados toman el recaudo y hasta nos miran diferente. Tomamos medidas al llegar a casa, además del lavado de manos permanente. Algunas personas se bañan antes de irse de la institución, también lavamos la ropa. Después de que uno se baña y se lava las manos, ya puede volver al núcleo familiar", agrega.

Alejandra enumera las situaciones a las que se enfrenta a diario y que forjan su espíritu para afrontar una emergencia como la del coronavirus: "Por la edad que tengo, es mi primera pandemia. Creo que lo hacemos lo mejor posible. Algunas cosas se van improvisando. A mí me ha tocado pasar por un montón de instancias, desde angustia, enojo, tener que renegar por un papá que no hace caso... Hay una mezcla de sensaciones, pero uno tiene que mantenerse fuerte. Los enfermeros salimos de despedir a alguien que ya dejó la vida y nos metemos en otra habitación donde nace un bebé. Estamos preparados para esas sensaciones", explica.

"Creo que si se toman todos los recaudos, como el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de barbijos, vamos a estar bien. La peor parte todavía no ha pasado, nos faltan todos los meses del invierno, que son los peores. Pero tengo una mirada positiva y creo que habría que seguir un tiempo más en cuarentena”, reflexiona Alejandra, antes de seguir con su labor esencial. Esa que abrazó hace muchos años mientras estaba al lado de su abuela.

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