Un hombre violó a su bebé de 10 meses y llamó a la policía una hora después de comprobar que la niña no respiraba. Los médicos fueron a la casa luego de un llamado al 911 y trasladaron a la nena a un hospital, pero no pudieron salvarle la vida.

El aberrante hecho ocurrió en Montgomery, en el estado de Alabama. La policía del municipio de Lower Providence recibió una llamada de emergencia: Austin Stevens, de 29 años, denunció que su pequeña hija, Zara Scruggs, no tenía signos vitales.

La repentina muerte de Zara, que no presentaba ninguna enfermedad previa, abrió una investigación. Y la autopsia confirmó el horror: había sido violada.

La policía realizó un operativo y secuestró las pertenencias personales de Stevens. Allí los investigadores descubrieron que el hombre, una hora antes de llamar al 911, había hecho escalofriantes búsquedas en Google.

“Si el bebé deja de respirar”, “¿Qué pasa si no escuchás el corazón o los latidos del bebé”, “Mi bebé no respira” y “¿Cómo saber si un bebé está muerto?”, son algunas de las frases que figuraban en el buscador del sospechoso, que quedó detenido.

“Este caso es profundamente inquietante. Es difícil imaginar que la muerte de esta niña sea más traumática: la agresión sexual a un bebé, seguida de la inacción del padre para salvar su vida, la llevó a la muerte”, dijo el fiscal del distrito de Montgomery, Kevin R. Steele, según publicó TN.

UN CASO SIMILAR EN ARGENTINA

Milagros Soledad Suárez tenía apenas ocho meses y vivía en una casilla de un barrio humilde en Campo Grande, en Misiones. El 4 de septiembre, un llamado al 911 alertó a la Policía, que una vez en el lugar comprobó que la beba estaba sin vida.

Las pericias determinaron que la bebé fue abusada sexualmente y asesinada. Tras su muerte, la mamá, de 20 años, y su pareja, de 39, quedaron detenidos bajo la más cruel de las sospechas: “Infanticidio agravado por el vínculo y la convivencia preexistente con presunción de paternidad, encubrimiento, abuso sexual, con acceso carnal”.

La primera médica que tuvo contacto con el cuerpo constató que la beba presentaba lesiones en las zonas genitales compatibles con un abuso sexual. Su afirmación fue ratificada después por el médico de la Policía, Tomás Guiso, que detectó múltiples lesiones en la cabeza, en la cornea, en las zonas genitales, los glúteos y el hombro.

Los investigadores también detectaron indicios de abandono y signos de violencia física en los hermanos de Milagros, tres varones de 7, 5 y 3 años.

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