La guerra provocada por la invasión de Rusia a Ucrania ya llegó a los tres meses y aún no parece que vaya a terminar en un futuro cercano. Los esfuerzos en la primera etapa de la guerra para llegar a una desmilitarización fueron infructuosos y los ataques y hostilidades proliferaron desde entonces. En estos 90 días se han provocado miles de muertes, millones de desplazamientos e invaluables pérdidas.

El número de muertes: tarea difícil en Ucrania y no reconocida por Rusia

Para empezar, el Ministerio de Defensa de Ucrania reportó este martes que 29.350 soldados rusos murieron en combate, aunque el Kremlin no coincide en este número.

Por su parte, las autoridades de Rusia no ofrecen cifras oficiales de muertos en las fuerzas armadas que combaten en territorio ucraniano. La última vez que habían admitido una cifra de fallecimientos fue el 25 de marzo, cuando dieron a conocer que 1.351 soldados de sus filas habían caído en combate.

El reporte del ministerio ucraniano también contempla la destrucción de 1.302 tanques, 3.194 vehículos blindados de combate, 606 sistemas de artillería, 201 lanzacohetes múltiples, 93 unidades de defensa aérea, 205 aviones, 170 helicópteros, 480 UAV tácticos y operativos, 112 misiles de crucero, 13 buques/lanchas, 2.213 vehículos de motor/camiones cisterna y 43 unidades de equipo especial.

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La cifra que más alarma a la comunidad internacional y más represalias provoca es la de los civiles muertos en Ucrania. Sin embargo, llevar un conteo fidedigno a estas alturas, con las dificultades de realizar tareas humanitarias y de rescate en muchas zonas, es muy difícil.

Hasta el 22 de abril, la misión de monitorización de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania había documentado la muerte de 2.345 civiles y casi 3.000 heridos en la guerra.

El portal de noticias TRT señaló que la Fiscal General de Ucrania, Irna Venediktova, indicó que murieron al menos 4.600 civiles al 23 de mayo, entre ellos 232 niños, en los ataques rusos.

Sin embargo, la realidad de estos números, como lo indicó en reiteradas ocasiones la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, es muy superior. El alcalde de Mariúpol, la ciudad más atacada por las fuerzas de Rusia, y que actualmente está bajo dominio ruso, había señalado que sólo en su ciudad habían muerto más de 20.000 civiles.

Las dificultades de realizar tareas de rescate en otras zonas de los alrededores de Kiev, como en Bucha o en Járkov también son un claro indicio de que las cifras reconocidas oficialmente están muy por debajo de las reales.

Millones de refugiados y desplazamientos internos

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 6,4 millones de personas se vieron obligadas a salir de Ucrania desde que comenzó la invasión de Rusia. Al mismo tiempo, desde el organismo advirtieron que esta cifra podría ascender hasta los 8,3 millones si los combates continúan.

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El país que más refugiados ucranianos recibió es Polonia, con 3,4 millones de personas acogidas; aunque también se advierte de que muchos podrían haber seguido camino en Europa y habrían abandonado el territorio polaco. Por detrás, Rumania recibió a 937.000 ucranianos, Hungría a 626.000, Moldavia a 467.000 y Eslovaquia a 432.000.

Además, unas 888.000 personas habrían escapado de las hostilidades militares cruzando la frontera oriental de Ucrania para llegar a Rusia. Desde el Kremlin señala que esa cifra en realidad supera el millón de personas.

También se confirmó el desplazamiento interno de más de 8 millones de personas. Estas cifras dejan intuir que cerca de un tercio de la población de Ucrania abandonó su vivienda desde la invasión rusa producida el 24 de febrero.

Sanciones a Rusia

Las represalias que la comunidad internacional está tomando contra Rusia también forman parte del universo de cifras que provoca esta guerra. No sólo se han impuesto sanciones y bloqueos económicos a miembros de la élite rusa y del círculo cercano del presidente, Vladimir Putin, sino que los bloqueos comerciales internacionales son los que se posicionan como los más fuertes.

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Muchos países han prohibido la importación de algunos productos provenientes de Rusia, tal como mariscos y diamantes. Estados Unidos fue el primer país en prohibir la importación de petróleo ruso, aunque es una de las naciones menos dependientes de esa interacción comercial.

Además, los paquetes de sanciones lanzados por los países aliados eliminan cada vez a más bancos rusos del sistema SWIFT, lo que complica considerablemente las transacciones comerciales.

Aún no hay una definición certera para que la Unión Europea realice un embargo total al gas y al petróleo que Rusia envía a los países miembros, aunque Rusia ya ha suspendido el suministro a aquellas naciones que se negaron a pagar los productos en rublos, tal como exige Vladimir Putin.

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