Ramona Cavalet es marplatense, licenciada en enfermería, tiene 33 años y la vocación de ayudar a los más necesitados. Desde hace 10 años participa como voluntaria de la Cruz Roja y ya asistió a tres misiones humanitarias internacionales: en Ecuador, Bangladesh y Mozambique.

“Me acerqué a la Cruz Roja hace 10 años, al principio daba talleres en escuelas, charlas educativas, hacíamos apoyo local ante eventos de la ciudad como a centros de evacuados o en inundaciones”, sostuvo la joven a Ahora Mar del Plata.

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Además de ser solidaria en la ciudad, la joven viaja por el mundo ayudando en misiones humanitarias. “He tenido la posibilidad de participar en talleres y capacitaciones internacionales que me permitieron y me abrieron las puertas después para poder estos viajes. La primera misión internacional que hice fue a Ecuador en una situación de terremoto que hubo, se necesitaba mucho kit de herramientas y elementos para poder reconstruir sus viviendas y apoyo psicosocial”, explicó Ramona.

Había más de 140 mil personas desplazadas por la destrucción de las viviendas y del servicio sanitario que afectó a más de un millón y medio de personas

En Bangladesh fue parte de una Unidad de Respuesta a Emergencias de la Cruz Roja Canadá donde el objetivo fue brindar asistencia sanitaria y apoyo psicosocial a las personas que estaban en un campo de refugiados. “El 70% de las personas eran mujeres, niños y muchos de ellos cruzaban 14 días la frontera caminando. Estábamos en una clínica móvil que había en el centro de refugiados a la que íbamos todos los días”, recordó la joven voluntaria.

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Otro voluntariado que realizó Ramona fue tras un huracán en Mozambique donde había “muchas necesidades” y fue como delegada de salud pública con su tarea enfocada en responder ante el cólera. “Había más de 140 mil personas desplazadas por la destrucción de las viviendas y del servicio sanitario que afectó a más de un millón y medio de personas”, contó.

En cada lugar donde viajó vivían en distintas condiciones: campamentos, casas de familia, departamentos y hoteles. Siempre dependiendo de la emergencia y la seguridad.

Uno tiene que encontrar el equilibrio entre por un lado ir con humildad para poder dejarse atravesar por la experiencia y confiando en que se puede brindar algo

Respecto al sentimiento que le genera ayudar y al acompañamiento a otras personas en situaciones límites, Ramona cree que se trata de “encontrar el equilibrio”. “Uno tiene que encontrar el equilibrio entre por un lado ir con humildad para poder dejarse atravesar por la experiencia y confiando en que se puede brindar algo. Siempre valorando también lo que uno pueda aprender. Yo me siento muy agradecida por las experiencias que he tenido”.

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Pese a las diferencias raciales, culturales, religiosas y de formas de vida, la joven voluntaria dice que hay muchas “semejanzas”: “Una sonrisa, el amor por los seres queridos, el sufrimiento, los valores y la fortaleza de poder salir adelante y poder valorar lo simple. Cualquier persona puede ayudar desde el lugar en el que está si se lo propone”.

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