Mar del Plata Hospice es una institución que trabaja de manera gratuita y atendiendo fundamentalmente a los sectores más carenciados. Profesionales y voluntarios se ocupan de llevar adelante los cuidados paliativos ante distintas enfermedades que ya no tienen posibilidad de un tratamiento curativo.

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Empezamos el sueño del proyecto hace siete años pensando de qué manera mi carrera, que es la medicina, podía estar un poco más ampliada a esto que es el final de vida que siempre me interesó. Un día encontré en una página de un Hospice en Buenos Aires y la verdad que me enamoré del proyecto y dije esto hay que hacerlo acá en Mar del Plata”, contó la doctora Natalia González Otharán que es presidente de Hospice Mar del Plata.

Según explicó la médica, este voluntariado “prepara el terreno para la partida” de una persona y acompaña a los familiares en este difícil momento. “Los cuidados Hospice abarcan los cuidados paliativos pero es una filosofía de cuidado más complejo. El dolor total no puede ser tratado solo con morfina sino tiene que ser tratado de un abordaje multidisciplinario que va desde lo físico hasta lo espiritual”, sostuvo.

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Hospice tiene la necesidad de contar con una casa para albergar especialmente a aquellos enfermos que no tienen un lugar adecuando para pasar los últimos momentos.

“Hoy tenemos 20 voluntarias activas que acompañan y una enfermera, con lo cual más de dos pacientes al mismo tiempo ya es complicado. Cuando el paciente está en el fin de vida o agonía es difícil porque uno tiene que estar todo el tiempo y entonces la casa es para ese momento. Hay personas que viven en lugares muy carenciados sin piso, luz, techo, baño y vivir así es difícil, morir es mucho más difícil”, comentó la profesional.

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El trabajo de los voluntarios es clave para este proyecto. “Siempre fui voluntaria, toda la vida. Una hija mía me invitó a hacer un curso de Hospice, hace unos años hice el curso y es un antes y un después para mí. Para ser voluntario tenemos que tener trabajada la muerte, saber que no vamos a quedarnos eternamente acá. Hay tanto para hacer cuando la medicina dice que está todo hecho. Es gratificante saber que uno está haciendo algo por la dignidad de la persona”, aseguró, Liliana Phillip de Robetto, voluntaria de Hospice.

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El fuerte testimonio de Claudia

La hija de la mujer murió de cáncer, a los 28 años, pero su partida fue especial gracias a los voluntarios y médicos de Hospice Mar del Plata. Mica murió rodeada de amor y acompañamiento.

“Se estaba muriendo y ya no podían hacer más por ella. Me pasaron el teléfono de Alejandro, un médico que pertenece a Hospice y vino. La hicieron sentir especial, única, no solo venían a revisarla, había muchas charlas con lo que es uno y con lo que tiene que ver su universo”, enfatizó la mujer.

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