Cuando "Anita", la histórica secretaria de Mauricio Macri, marcó el número de Miguel Ángel Pichetto pasado el mediodía, el Presidente ya sabía que aceptaría acompañarlo en la fórmula.

Según publicó Infobae, el senador había recibido temprano en su despacho a un emisario presidencial para hacer el último tanteo antes del llamado oficial. La conversación entre Macri y Pichetto se dio en medio del almuerzo que Marcos Peña, Fernando de Andreis, Rogelio Frigerio, Francisco Quintana, Sebastián García de Luca y Humberto Schiavoni compartieron este martes en el despacho del secretario General, en el primer piso de Casa Rosada.

"Faltaba solo el llamado de Mauricio", confirmó uno de los integrantes de esa comida en la que se analizaron el binomio presidencial y las negociaciones en el interior del país de cara a las discusiones con la UCR.

Antes de la confirmación final, el jefe de Estado hizo un repaso por el círculo rojo: tanteó a la figura del senador entre empresarios y dirigentes, e incluso entre sus propios funcionarios. Algunos de ellos habían alertado que el PRO podía correrse de la pureza que hasta ahora había pregonado, al menos en los papeles, el jefe de ministros. Ni a Macri ni a Peña les importó el legajo del legislador. Mucho menos su negativa para avalar el desafuero de Cristina Kirchner, que volvió a reafirmar en la conferencia de prensa de este martes.

La mayoría dio el visto bueno: desde Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, hasta Jaime Durán Barba y Elisa Carrió. La líder de la Coalición Cívica avisó que no pondría objeciones. "Es un hombre de Estado", mandó a decir en los días previos. El consultor ecuatoriano ya había mostrado interés en el rionegrino: hasta compartieron una entrevista conjunta para el diario Perfil.

Para la Casa Rosada, sin embargo, fue clave que parte de la cúpula radical haya aportado el nombre del ahora ex jefe del bloque del PJ no K en la Cámara alta.

El lunes, después del triunfo en Jujuy y en las PASO mendocinas, Gerardo Morales y Alfredo Cornejo hablaron con Ernesto Sanz, la única carta real que tenía el radicalismo para ofrecer como candidato a vicepresidente. En el entorno más íntimo de Macri reconocen que la filtración de postulantes como Karina Banfi, Pamela Verasay o Luis Brandoni, por poner solo algunos ejemplos, fue solo un globo de ensayo.

Sanz les reiteró a Cornejo y Morales que la elección de vida tomada en el 2015 -de no volver a aceptar cargos públicos- seguía vigente. Ante esa negativa, surgió, de nuevo, el nombre de Pichetto, que ya había girado por la danza de candidatos.

El gobernador jujeño habló con él. Y luego trasladó la conversación al Gobierno. Macri levantó el teléfono cuando la piscina ya estaba llena de agua.

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