Como lo supo hacer el Principito de Antoine de Saint-Exupéry, "Agustín Corazón abierto" nos enfrenta a nosotros mismos y nos devuelve una imagen a veces inesperada. Nos pone el espejo delante, ese que nunca queremos mirar. Alegoría de la paz y el saber a través del maravilloso recurso de la transformación, este niño que nos mira con ojos profundos nos lleva y nos trae a través de la lectura y nos deja siempre perplejos.

En su primer libro "Agustín Corazón abierto", el especialista en orcas Roberto Bubas cuenta la historia de un niño que viajó a la Patagonia con su familia para conocerlo a él y a "sus amigas" después de que logre conectar consigo y con su familia viendo un documental suyo en Animal Planet.

Roberto Bubas.png

La increíble relación de Bubas con las orcas salvajes sorprendió a los científicos del todo el planeta y lo llevó a ser protagonista de un documental en Animal Planet. Y, entonces, ocurrió lo inesperado. Las imágenes que lo mostraban acariciando las orcas y metiéndose al agua con ellas, tuvieron un efecto casi mágico en un niño autista de nueve años. El pequeño se paró frente al televisor y tocando la pantalla gritó: "¡Yo, yo!". Fueron las primeras palabras que los padres escucharon de su hijo. Emocionados decidieron llevarlo hasta "el fin del mundo" para que pudiera conocer a ese guardafauna de la Patagonia

Beto creó un lazo con el niño y lo ayudó, en medio de la naturaleza que tanto ama, a conectarse con el mundo. Esa relación lo inspiró a escribir un libro: "Agustín corazón abierto".

El film "El faro de las orcas" -con Joaquín Furriel y Marivel Verdú- narra su historia y la maravillosa experiencia con ese niño autista: "De repente me veo envuelto en el rodaje que se basa en un libro que yo escribí; fue increíble, emotivo y movilizante", concluyó Beto.

Embed

Bubas leva 27 años dedicados a los mamíferos y se considera amigo de los animales. “Me reconocen: juego y hablo con ellas”, aseguró este domingo en la mesa de Mirtha Legrand. Asimismo, indicó que “las orcas de Chubut son especialistas en el varamiento intencional como movimiento de caza“.

Su superhéroe favorito nunca fue Superman. Mucho menos Batman. Roberto Bubas creció leyendo, allá en un campito de su Esquel natal, las aventuras del capitán Jacques Cousteau. Lo fascinaba la vida de aquel legendario investigador francés que recorría los océanos del mundo en el mítico buque Calypso.

"Muchas personas atacan al mar, yo le hago el amor", decía el explorador. Beto supo que esa frase marcaría su destino. Así, a los 20, se mudó a Puerto Madryn para estudiar Biología Marina. No pasó mucho tiempo cuando su vocación por la naturaleza lo convirtió en guardafauna en Península Valdés, donde ya lleva 25 años.

Su fascinación por las orcas lo impulso a estudiarlas de cerca. Tan cerca como nunca nadie antes lo había hecho en todo el mundo. Metido en las heladas aguas, jugó, nadó y acarició a las "ballenas asesinas". Aún lo hace: "Ellas ya me conocen, creamos un vínculos", afirma.

La conexión con estos gigantescos mamíferos le permitió descubrir una técnica de caza (varamiento intencional) donde las hembras sacan medio cuerpo del agua para atrapar una cría de lobo o elefante marino, lo que le valió una beca de National Geographic.

Comentá y expresate