Leticia Otero Lacoste vive desde hace casi 20 años en Brasil y se subió a una camioneta equipada como para cruzar el continente de punta a punta. ¿Tanto? Sí, desde Tierra del Fuego hasta Alaska.

El entusiasmo la puso en las rutas, con rumbo Sur, con intenciones de llegar a Tierra del Fuego pero con punto de partida desde Río de Janeiro, su nueva residencia desde que la crisis económica de 2001-corralito de por medio- la llevó a irse del país es busca de otros horizontes de mayor prosperidad.

Allí la esperaba su hermano, casado con una carioca, donde encontró oportunidades de vivir y disfrutar. Hasta que se propuso este viaje más que ambicioso que la cuarentena interrumpió. Río de Janeiro, Ushuaia y Alaska era el plan trazado en este recorrido que, al menos por ahora, está en pausa.

Según relata su hermano, Marcelo Otero Lacoste, Leticia permaneció seis meses varada en El Calafate, luego de haber estado a Chile y cruzar la frontera de apuro antes de que las autoridades se lo impidieran en el marco de un plan de prevención de contagios.

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Luego de aquel período de aislamiento involuntario, cuando finalmente obtuvo el permiso para poder trasladarse desde allí y sin la posibilidad de conocer el glaciar Perito Moreno, emprendió el regreso hasta Mar del Plata para poder pasar un tiempo con su familia, tal como tenía programado. ¡La pandemia también le imposibilitó entre otras cosas, poder estar el 31 de mayo para los 80 años de su padre, que tenía programada en su cronograma del viaje, y que terminaría en agosto del 2021 en Alaska”, explicó su hermano.

Ahora se encuentra varada por otra situación inesperada: desde la Aduana le comunicaron la exigencia de pagar una importación transitoria del 30% del valor de su vehículo que, es brasilero, por estar más de 8 meses en el país, plazo que fue de tal magnitud ante la imposibilidad de movilizarse por el ASPO impuesto por la pandemia del COVID.

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“Yo puedo caminar por este suelo, fácilmente, porque soy argentina, pero él no”, dice Otero Lacoste y señala su camioneta, lista y equipada para la travesía de sus sueños. “SE quiere quedar, la quiere recorrer, pero le dijeron que se vaya”, dijo sobre la exigencia de pago de un impuesto por permanencia en el país más allá del plazo permitido.

“Ante esta situación, Leticia decidió volverse a su lugar de residencia, en Río de Janeiro este lunes, ante la inflexibilidad normativa”, contó Marcelo. Dijo que la única posibilidad que le ofrecieron en la Aduana para solucionar su inconveniente fue: “Andate a Uruguayana, salí y volvé a entrar…”. “Como si ya fuera tan fácil recorrer las rutas en este contexto o quedará cerca”, dijo.

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Marcela advirtió que no está importando nada. “Estoy de paso con mi vehículo brasilero, porque tengo la nacionalidad brasilera y argentina”, recordó. Y lamentó que Argentina “ya me expulsó en la crisis del 2001, y a hora me obliga a irme nuevamente, sin poder pasar las fiestas con mi familia o seguir recorriendo mi país por una simple cuestión burocrática a raíz del covid". “Volveré”, promete.

Se pregunta ahora cómo es posible que si se extendieron otros plazos como la licencia de conducir y otros plazos de vencimiento, cómo es que no se prorrogaron aquellos vinculados a los vehículos y su obligada permanencia en el país por más tiempo del previsto. “Que me fijen los 8 meses de plazo, que no tengan en cuenta el período del ASPO, no es tan difícil… como en muchas otras cosas, cuando escribieron la norma seguramente no contemplaron una pandemia”, señaló la viajera en problemas.

Leticia Otero Lacoste aspira a que las autoridades entiendan su situación, prorroguen la vigencia del permiso sin necesidad de pagar tasas adicionales y se le permite continuar con un recorrido por el país antes de seguir camino hacia Alaska. “Todavía planea poder regresar a Calafate y finalmente conocer el Glaciar Perito Moreno, que otra burocracia tampoco la dejó conocer”, lamentó su hermano.

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